Con la transición del 2020 año en el que por cierto ha sido de gran
prueba para la sociedad y la humanidad en entero. Un 2021 que muchos
albergan como la esperanza para el fin de una pandemia, que a decir
verdad continúa aun con todo y las vacunas que empezaron a aplicarse
en México. Y lo que se avizora realmente ¿es el arribo de una nueva
era?
¿A qué me refiero? Los episodios de dolor y angustia debido a la terrible
enfermedad del siglo, así como los efectos adversos en la mente, el
bolsillo, la salud, economía y hasta en la forma de vivir y de morir, las
cosas no podrán volver a ser lo mismo, no para esta generación
sobreviviente al Covid-19 aun con toda la nueva normalidad.
No es una época de cambios, es un cambio de época, parafraseando a
mi amigo Luis Wertam, líder de la Red Nacional de Consejos
Ciudadanos, aguerrido activista que no se cansa de recomendar
abordemos la realidad desde este nuevo contexto de cosas.
Una nueva era, donde el cambio drástico ajustando las reglas de
convivencia e interacción a distancia, el aislamiento social, oficinas
vacías y hogares habitados, con cuidado permanente de nuestra salud
y sin bajar la guardia.
En este cambio de año, marcador para la entrada de esa nueva época
en la que todos a partir de un suceso global que nos ha impactado y
demostrado lo frágil de lo humano, pero al mismo tiempo
convocándonos a adaptarnos a nuevas realidades, donde valoremos lo
simple, lo esencial, ir a lo verdaderamente importante y trascedente
para nosotros y para quienes nos rodean. No perder el tiempo en
superficialidades.
Practicar los valores perdidos, rescatar el humanismo, recuperar la
palabra y el valor de las personas por las personas, teniendo presente
que seres humanos mujeres y hombres podemos reinventarnos,
reconstruirnos y fortalecernos. Y lo más importante, poder seguir
adelante.
Empresas y proyectos se fueron con el 2020, lo más doloroso las más
de 120 mil personas que tan solo en México oficialmente perecieron por
la pandemia, y este 2021 que apenas comienza no podemos ni
debemos dejar de atender las medidas de prevención en la salud.
Por ende, los tiempos difíciles, se tornaron álgidos, al punto de quiebre,
desafortunadamente al suicidio que también ha hecho de las suyas,
ante la impotencia de no saber como actuar y qué hacer de algunas
personas ante la afectación en su salud, o en economía, casi o peor aún
que 1929 en Estados Unidos, de las peores crisis se tenga memoria la
humanidad.
Y sin embargo, no podemos dejar de mantener viva la esperanza de
que esta crítica situación de salud pública termine pronto, aunque no
precisamente con el año que se fue, que encendamos la fe que es
poderosa en tiempos de este neo oscurantismo que nos ha tocado vivir
en pleno siglo XXI, pero sobre todo que le demos gracias a Dios por
cada día, por cada momento que nos permite estar de pie.
A decir verdad, no es una época de cambios, sino un cambio de época,
por ello desde mi particular forma de ver las cosas, viviendo la transición
hacia una nueva era, donde renaceremos como conjunto, donde
habremos valorado al otro, donde cuidándonos a nosotros mismos,
procuramos también a los otros, y donde haciendo a un lado el egoísmo,
y el recalcitrante materialismo, donde por fin veamos juntos por el bien
común.
Por lo pronto, estimados lectores, les deseo tengan un excelente
arranque 2021, augurándoles bienestar, paz y mucha, mucha salud!!!
La autora es Máster en Derecho Público y doblemente Doctorada Honoris Causa. Abogada,
Catedrática, Escritora y Conferencista. Presidenta de Vive Mejor Ciudadano A.C. Comisionada
Nacional e Internacional de Derechos Humanos.







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