Desde siempre los diputados (salvo honrosas
excepciones) han sido vistos como inútiles,
mentirosos y serviles, y hoy que “podrían
quitarse la barra” mostrando interés por los
hombres y mujeres que les dieron el voto, les
dan nuevamente la espalda “metiéndole
cuchillo” al presupuesto de Tamaulipas para el
2021.
Y es tal el cinismo de esos “levantadedos”
que hacen planes para buscar otros cargos de
elección popular, y volver al distrito o municipio
–algunos lo harán por primera vez– porque no
volvieron a pararse y menos atender los
reclamos populares.
Que lastima que esa sea la calidad moral que
muestran los legisladores, y que no les importe
inclinar la cerviz con tal de poder seguir en la
nómina.
Solo que ahora los ciudadanos conocen muy
bien el valor de su voto, y no volverán a
prestarlo a quienes no han sabido
corresponderles no solo como gestores de
necesarias obras, sino como sus representantes
en la más alta tribuna de la nación.
Sin embargo muy caro le resulta al pueblo esa
pandilla legislativa, que quiere seguirle dando
tarascadas al presupuesto sin importar lo que
tengan que hacer, buscando el visto bueno de
sus padrinos políticos que no es lo mismo que el
aval popular que debieran tener los que se
ostentan como representantes del pueblo.
En otro orden el senador Américo Villarreal
Anaya ha estado sumando simpatizantes a su
proyecto de ser candidato a la gubernatura con
la camiseta de MORENA, con inconformes con
el que fuera candidato a la dirigencia de ese
partido y después declino Alejandro Rojas Díaz
Durán.
También quieren utilizar esa misma camiseta
el Director de RTC Rodolfo González
Valderrama, el funcionario de Gobernación
Héctor Garza González y el Delegado Federal
José Ramón Gómez Leal, entre otros.






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