México entró en la etapa más crítica del coronavirus, alcanzando incluso a países
europeos en el índice de mortalidad, como Italia, Francia, España o Inglaterra, en este
momento ya superó a Irán, país del medio oriente, que presentó serios problemas para el
control y confinamiento de su gente para evitar la propagación de la pandemia.
En nuestro país, se pretende regresar a la “nueva normalidad” este primero de Junio, a
pesar de estar en plena curva de contagios, de ver crecer el número de muertos.
El centro del país, sigue siendo la zona con más contagio, la CDMX y la zona conurbada del
Estado de México, tienen el 44% de contagiados, convirtiéndola en el área de más alto
riesgo del todo el país, lugar donde precisamente el presidente López Obrador, tiene su
mayor fuerza política.
Pero hace 3 días se presentó un reportaje en la revista Nexos, donde daba un dato
escalofriante, el número de muertos en la Ciudad de México, aumentó 120% en este
periodo cuarentenario, el gobierno de la ciudad, no da ninguna explicación, y no voltea ni
da señales de querer explicar, le saca la vuelta al caso, mientras esos muertos siguen
llenado cementerios y crematorios al por mayor.
Ese aumento no está registrado, las estadísticas, no los tienen como contagios de
Covid-19, tampoco de neumonía atípica, son los muertos anónimos, que nadie ve y que
nadie anota en ninguna lista estadística, para bien o para mal.
Para los que siguen pensando que el coronavirus es un invento del gobierno y que
muchos no conocen a ningún infectado y que los muertos nadie los conoce, primero tiene
explicación, los datos de pacientes y fallecidos, están protegidos, para la salvaguarda e
integridad de las mismas familias. Porque al inicio los contagiados empezaron a sufrir
aislamiento y segregación poco ortodoxa, por eso las autoridades médicas decidieron
mantener el anonimato sus nombres y direcciones. Y con ello evitar algún tipo de violencia
en esta etapa difícil.
Sin embargo, el no conocer y no ver, no es sinónimo de no existir, y ahí sale a flote aquella
cita bíblica, que dice “dichosos los confiaron en mi sin conocerme” y si muchos mexicanos
creen en la virgen de Guadalupe, en Dios, y jamás los han visto, entonces porque renegar
de un mal que ya cuenta con más de 7 mil muertos contados y si las predicciones técnicas
de los expertos son ciertas, entonces la cifra aumenta a 70 mil, de ese tamaño es el
problema, y tiende a ser superada solo por la inconciencia colectiva de millones de
mexicanos, que hacen caso omiso de las recomendaciones médicas y de contingencia
epidemiológica.
Los municipios y el estado en Tamaulipas, toman medidas responsables y serias, pero la
población en su desesperación, pero en la mayoría de sus casos, en la rebeldía, han hecho
que el número de casos aumente de manera exponencial, ya se cuentan más de 70
defunciones; se supera los 1300 casos, sin ser alarmante, pero si preocupante, el
gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, no baja la guardia y hace un llamado a
los tamaulipecos a seguir en casa, a seguir juntos y a seguir la sana distancia.
Casos como el de San Fernando, prenden los focos rojos, es este municipio el que cuenta
con mucho transitar de personas derivadas de la industria petrolera y sus explotación y
producción, que hacen que la movilidad este dentro de la actividades esenciales, pero
también de estar en 0, hace 10 días, ahora ya hay 9 contagios, y su población sigue
intransigente a acatar la reglas de movilidad y de la sana distancia. Haciendo casi
imposible el achatamiento de la curva de contagios en la entidad.
Sigamos en casa, es la mejor solución, las estadísticas son reales, los números no mienten,
y su impacto ya pega en la economía, eso se sabe, pero mientras más caso omiso
hagamos, peor será para nosotros mismos.
Al tiempo.







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