La teoría y la sociología indican que el confinamiento, hacen aparecer la
solidaridad, el trabajo en equipo, pero también en muchas ocasiones,
llegan a poner en evidencia, lo peor de nosotros mismos, sacan a flote
nuestros defectos y virtudes, que quedan expuestas de manera categórica
en nuestras acciones cotidianas.
La personalidad de cada ser, es distinta, si viéramos en números,
seriamos un sistema binario interminable, de personalismos y de perfiles
sociales; en cada familias hay mitos y costumbres distintas, que, a la hora
de ser confinados, salen a relucir, en muchas ocasiones, siendo estas lo
peor de cada personalidad.
En esta cuarentena, los indicadores de crecimiento indican una caída del
70% en la actividad comercial, la movilidad humana, se reducido hasta en
un 60%, y las actividades no esenciales han sido cerradas al publico,
dejando solo las ventas a través de ventanillas y por internet; eso a puesto
en jaque, a muchas economías, incluyendo a las poderosas como
Alemania, la Unión Europea y Estados Unidos, donde los muertos suman
en su conjunto más de 200 mil.
Pero vayamos a lo cercano y familiar, lo que pasa en ciudades pequeñas
como San Fernando, son realmente de poner atención, antier el alcalde
Pepe Ríos, de plano soltó presión y hablo con claridad, quizá no con las
palabras que el publico deseaba escuchar, pero si con mucha sinceridad.
Su preocupación y humor social, fue puesto a prueba por un grupo de
ciudadanos que a toda costa quieren reabrir sus negocios no esenciales =,
poniendo el riego la salud publica, no solo de la ciudad, si no de todo un
estado.
En este contexto, hay grupo que, de manera oportunista y miserable
intentan sacar raja política de la desgracia ajena, Chuy Galván, uno de los
agitadores, es un protagónico y oportunistas; y querer sacar agua del
pozo, es una verdadera barrabasada.
Si hay problemas, los mismos que se tienen en todo la entidad y en todo el
país, por el confinamiento y distanciamiento social, pero sacar ventaja y
notoriedad con la desgracia, es solo obra de los oportunistas.
También es cierto, que esta pandemia y el distanciamiento social, a puesto
a prueba la capacidad de las autoridad municipales, para atender a sus
representados, al alcalde a tenido errores, si es cierto, pero también
muchos acierto, y bueno seria también hablar de eso. No queramos ver, la
paja en el ojo ajeno, eso es de oportunismo.
Hay que reconocer, también que las medidas de salud, están orientadas a
salvaguardar la vida, que en términos reales es lo que más importa, estas
recomendaciones son establecidas en base a protocolos, que han
merecido un estudio minucioso, profesional y técnico en salud publica, no
fueron sacados de al chistera, como muchos creen. Además, el COVID-19,
es un problema mundial, tampoco somos exclusivos, para muestras, solo
basta ver, las 60 mil defunciones en Estados Unidos.
la autoridad municipal, solo se encarga de atender las demandas y ser su
portavoz, ninguna regla y medida, esta en sus manos la aplicación, y no
depende de un ayuntamiento levantar las medias de salud implementadas
por los gobiernos estatales y federales, solo coadyuvar su proceso, y sus
acciones solo podrán estar encaminadas a las cooperación y ayuda.
Cierto, entendemos, la desesperación de muchas familias, es justo
reconocer que navegamos las mismas aguas, pero con medios diferentes,
hay gente que vive al día, y necesariamente tiene que trabajar, pero
también hay que reconocer, que este trabajo de vivir al día, se vería
seriamente afectado, si se contrae el coronavirus, y las lamentaciones
seria mayores.
A cada uno, la vida nos dio libre albedrio, si los comerciantes quieren
reabrir en la etapa más difícil de la pandemia, que lo hagan, solo seria
recomendable, que firmen y se comprometan, que es bajo su propio
riesgo de salud y vida, y que la federación, estado y municipio, queden
exentos de cargar con esa responsabilidad y la misma medida seria
aplicable a los que acudan a estos negocios.
Tenemos que ser responsables, ayer por cuestiones laborales tuve que
estar en Matamoros, mi tierra, mi casa, la ciudad donde decide vivir por
voluntad propia, me dio mucho gusto ver, a una ciudadanía responsable,
donde un 99% usaba el tapa bocas, las filas para entrar a los lugares
esenciales, eran guardando la distancia mínima de 1.5 metros, la
población entendió que solo de esta manera, pasara más rápido la curva
de contagio por COVID-19. Y lo mismo ocurre en Reynosa, con las
medidas de mitigación sanitaria.
Al parecer la población de San Fernando, aún sigue pensando que la
realidad es ficticia, que la salud y las medidas son obra de los gobiernos,
para controlar a la población, craso error, la seriedad y la vida están en
juego.
En esta contingencia, saquemos lo mejor de nosotros mismos, lo peor lo
dejamos para después, al fin que habrá tiempo, y cuanto más conciencia
tengamos, más rápido pasará la pandemia. Y por favor no siga a
oportunistas y agoreros exógenos de ocasión, son lo peor de nuestra
sociedad.
Al tiempo







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