Pese a las exigencias de un grupo muy minoritario de profesores simpatizantes del Gordillista Enrique Meléndez Pérez que exigían al actual secretario general de la Sección 30 del SNTE la convocatoria para la elección de un nuevo Comité Seccional, la voz nacional terminó por declarar lo que ya se había anticipado en este espacio.
El senador Alfonso Cepeda Salas, en su calidad de titular de la secretaria General del Sindicato Magisterial y presidente del Consejo nacional del SNTE, declaró recientemente que en todas las secciones que corresponda el cambio seccional, empezarán después de las elecciones federales del próximo primer domingo de julio.
Es decir, que por determinación del C. E. N. del SNTE y de su Consejo, entidades como Tamaulipas, retrasarán la elección de su Comité Seccional hasta después de efectuadas las elecciones para diputados federales, locales y alcaldías, amén de senadores de la república.
Me parece que la voz nacional acalla los gritos y sombrerazos que los seguidores del Gordillista y que incluso hasta llegaron a formular acusaciones irrisorias contra el líder Arnulfo Rodríguez Treviño, quien insistió en repetidos foros que la convocatoria para elegir nuevo comité seccional correspondía a la secretaría de Organización del Comité Nacional.
El propio Enrique y los candidatos de otras épocas como los profesores Naif Hamscho y Abelardo Ibarra, en cada reunión insinuaban en que el Profesor Arnulfo Rodríguez ‘escondía’ la convocatoria, dando por hecho que el documento había salido ya del Comité Nacional en la CDMX.
Algunos seguidores de los aspirantes, así como algunos comunicadores desplegaron mensajes en redes sociales sobre la actitud cómplice de algunos líderes sindicales por “seguirle el juego a Arnulfo y entorpecer la democracia en la sección 30…”
Entre reuniones abiertas y asambleas encubiertas de excandidatos y exdirigente de la Sección 30 del SNTE se habló muy hipócritamente de la necesidad de fortalecer la unidad dentro del sindicato, priorizando el bienestar y las estrategias que les permitieran llegar a lograr sus propósitos.
Lo que podría llamarse la disidencia sindical incluso señaló mediáticamente a distintos funcionarios sindicales como sustitutos nombrados por Rodríguez Treviño, entre los nombres que salieron a la luz pública señalaron a Mariano Lara, Ulises Ruíz, Blanca Aurelia Anzaldúa y otros.
La filosofía de Arnulfo Rodríguez ha sido reiterativa, trabajar para los maestros de Tamaulipas, conquistar y reconquistar metas que satisfagan las necesidades de los trabajadores de la educación en la entidad e insistir en la participación libre y democrática de todos los profesores.
Son y deben ser los maestros del estado quienes decidan el rumbo de sus delegaciones y de la misma sección 30, para diseñar y programar esquemas de mejoras salariales, prestaciones y de condiciones generales y particulares de trabajo para procurar más cuestionamientos que beneficien y propiciar menos desgaste político.
Ninguna organización sindical se puede fortalecer cerrando espacios y mucho menos levantando falsos comentarios o acusaciones que están muy lejos de la unidad magisterial y sobre todo que provoca divisionismo en el gremio profesional.
Históricamente las instituciones más sólidas son las que escuchan, proponen y guían a las bases, respetan su marco estatutario y propician la renovación de cuadros no con amenazas, sino como oportunidad para seguir legitimando la confianza.

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