Un experimento reciente puso a prueba las capacidades de GPT-6 Astra y GPT-6.1 Sol en la creación de planos CAD. Se llevó a cabo con el objetivo de determinar si la inteligencia artificial podía seguir instrucciones similares a las que un proyectista recibiría, utilizando un encargo ya documentado. El análisis se realizó en dos fases, permitiendo evaluar hasta dónde llegaban estos modelos en el proceso de diseño.
Desarrollo del experimento con instrucciones precisas
El encargo contaba con toda su documentación lista: dibujos CAD, referencias y directrices específicas sobre qué modificar y qué conservar. No se trataba de un diseño original, sino de una adaptación de materiales existentes para generar un conjunto de planos preliminares. El reto era que Astra interpretara el encargo en su totalidad y preparara las instrucciones necesarias para que Sol pudiera realizar el dibujo sin que yo tuviera que detallar cada operación.
La primera etapa del proceso involucró a Astra en el análisis de los antecedentes y la preparación del prompt, y a Sol en la ejecución. Astra preparó un archivo Markdown con las instrucciones que recibiría Sol. Aunque los inicios fueron prometedores, se presentaron errores en la interpretación y ejecución de las tareas.
Errores durante la ejecución y problemas de interpretación
El primer paso consistía en convertir los planos originales de DWG a DXF, ya que Sol no podía trabajar directamente con archivos DWG. Aunque logró realizar la conversión, comenzó a generar PDF y capturas innecesarias. Tras un ajuste de mis indicaciones, Sol se centró en los archivos DXF.
La propuesta inicial de Sol era crear varias láminas de forma automatizada, pero un error en el código detuvo la ejecución antes de que pudiera guardar correctamente esos planos. Luego, decidí concentrar el trabajo en una vista lateral, y Sol logró producir un archivo DXF editable. Sin embargo, surgieron problemas al verificar si el dibujo cumplía con las instrucciones.
El primer inconveniente se presentó en la intersección de dos ejes. Aunque Sol utilizó correctamente la cota en uno de los planos, no verificó que coincidiera con el eje perpendicular en ese mismo punto. El dibujo aparentaba ser correcto, pero en la intersección, ambos ejes debían tener la misma cota, lo que no se cumplió.
Otro error ocurrió cuando Sol modificó una figura de los archivos originales. En lugar de identificar qué partes podían cambiar y cuáles debían mantenerse, ajustó las proporciones de toda la figura, alterando detalles importantes. Aunque el resultado se asemejaba al original, había cambios no deseados en las dimensiones.
Además, una instrucción sobre la inclinación máxima se interpretó erróneamente. Sol tomó ese valor como definitivo, sin comprobar las consecuencias en el diseño. Este tipo de errores evidenció que la inteligencia artificial puede generar resultados que parecen correctos, pero que carecen de la comprensión necesaria para cumplir con los requisitos del encargo.
Fuente: Pisapapeles

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