Hablar de bibliotecas no significa solamente referirnos a un claustro físico de cuatro paredes colmado de libros, sino también a las personas responsables o encargadas de su funcionamiento y los lectores que hacen uso de ellas. Los libros como fuente de erudición y sabiduría nos llevan a evocar a los clérigos Miguel Ramos Arizpe preocupado por las tareas educativas en la Villa de Santa María de Aguayo y Fray Servando Teresa de Mier, insurgente que desembarcó en las costas de la Colonia del Nuevo Santander, quien además de un cepillo de dientes y otros objetos personales, traía entre su equipaje varios baúles de libros seguramente impresos en Europa.
Imaginemos sobre las primeras bibliotecas de la capital tamaulipeca de carácter particular. Más todavía, pertenecieron a políticos, clérigos, maestros, abogados y periodistas. Hablamos de personajes ilustrados y eruditos con aficiones a la lectura por ejemplo Toribio de la Torre, Darío Balandrano, Ignacio Montes de Oca y Eduardo Sánchez Camacho, Alejandro Prieto, Juan B. Tijerina, Adalberto J. Argüelles, Juan Luis Tercero, Manuel María Canseco, Estefanía Castañeda, Lauro Aguirre, Guadalupe Mainero y otros.
La Primera Biblioteca/Mucho Saber Hace Daño

El 17 de septiembre de 1890, se inauguró en Ciudad Victoria la primera Biblioteca Pública. Con base al trazo urbano en aquella época no debió estar muy retirada del sitio donde ahora nos encontramos, considerando que según disposiciones del gobernador Alejandro Prieto quien apoyó la Instrucción Pública durante su administración. Dice el periódico El Siglo Diez y Nueve de octubre del año mencionado que contaba con quinientos volúmenes “…siendo en su mayor parte obras modernas y de los más renombrados autores. Además, se han recibido los libros de texto, para los alumnos del Instituto Literario y de las escuelas públicas de aquella capital.”
Durante la inauguración en una de las salas de palacio de gobierno, según el cronista Teófilo Ramírez se habló de la importancia de promover la instrucción educativa de los tamaulipecos. Después inició un programa artístico y cultural donde tocaron piano a cuatro manos las señoritas Margarita Cortina y Margarita Porras. “Carlota Balboa cantó la romanza Diamantes de la Corona acompañada al piano de la señorita Eugenia Prieto…. El Sr. Manuel Barrero -poeta matamorense- como estaba indicado en el programa, pronunció un entusiasta discurso.”
Tamaulipas a la Altura de los Pueblos Civilizados
En su discurso el diputado Francisco Ortiz “Ved ahí señores, realizado ya en Tamaulipas el gran pensamiento abrigado en el espíritu de los hombres ilustres presentes y pasado. Ved ahí contemplada la obra de regeneración que se opera, y que levantará al Estado a la altura de los pueblos civilizados…El Gobierno del Estado animado por los más vehementes por los adelantos del pueblo tamaulipeco, viene a coronas las obras
proyectadas y emprendidas con la fundación de una biblioteca pública que ofrece a la juventud estudiosa…”
En tanto el gobernador Alejandro Prieto autor intelectual de esta obra dijo el establecimiento de una biblioteca pública en la capital se decidió “…para ofrecerla a la juventud que se forma, que es la que será encargada de llevar a término muchas cuestiones importantes a la futura prosperidad del Estado y las cuales, nosotros, los hombres del día no tendremos el tiempo suficiente de resolver.”
Por alguna razón, la biblioteca permaneció cerrada a finales del siglo XIX, pero reabrió sus puertas al público a mediados de 1900 durante el gobierno de Guadalupe Mainero “…notablemente mejorada…con más de dos mil setecientos volúmenes, es visitada por constantes y regular número de lectores y se halla a cargo de un instruido y atento empleado.”
Es probable que en los tiempos de los gobernadores Prieto y Mainero, la biblioteca se encontrara en el edificio de gobierno cercanos a la Plaza Hidalgo. Posteriormente el 1º de enero de 1897 por instrucciones del gobernador Guadalupe Mainero, pasó a formar parte del Instituto Científico y Literario del Estado.
Biblioteca de La Alianza y José Vasconcelos
En 1906 la Cámara Agrícola y Ganadera de Tamaulipas, aprobó la creación de un biblioteca, donde los socios pudieran consultar libros, folletos, periódicos, folletos, etcétera. Durante el mes de octubre de ese mismo año existía la biblioteca de la Sociedad Alianza Obrera Progresista de Ciudad Victoria, una de las más importantes de mayor acervo en la capital tamaulipeca. Fue fundada el primero de enero de 1901 y dirigida por el profesor Adalberto Argüelles, reportó la asistencia de 207 adultos lectores.
A principios de siglo la demanda de lectores, se distinguía por adultos y principalmente por estudiantes de primaria, normalistas y alumnos pertenecientes al Instituto Científico Literario de Tamaulipas. La biblioteca de la institución mutualista estaba ubicada en la calle Matamoros. El horario excepto días festivos, era muy amplio para quienes desearan asistir, la atención al público iniciaba a las 7 y media de la mañana y cerraba sus puertas a las 9 y media de la noche. Vale decir que la Biblioteca del Instituto Literario se transfirió a la Escuela Normal y Preparatoria de Tamaulipas y llegó a contar en los años cincuenta con más de cinco mil títulos.
En 1921, entre los principales proveedores de material de lectura y consulta era el profesor Alfonso Herrera, Director de Educación en la Entidad. “La biblioteca recibió durante el año a que me refiero, un singular impulso; estuvo a disposición del público en las horas señaladas siendo atendida por el consocio Guillermo Peña; la Universidad Nacional de México por acuerdo de su rector José Vasconcelos, se sirvió enviar a esta agrupación 58 volúmenes de muy escogidas obras con lo cual verdaderamente se ha enriquecido nuestra biblioteca. Además, donaron a la misma el Sr. Adrián Morales “Mis Primeros Versos”, los consocios don Carlos González Tijerina “Poesías Escogidas de Juan B. Tijerina” y Telésforo Rodríguez las obras “Cómo se triunfa en la vida” y “Cómo se Ahorra el Dinero”.
“La biblioteca contaba al principio del año con 444 volúmenes a los que se agregaron 62 que se han mencionado, hacen un total actualmente de 506 obras de lectura. De acuerdo con los datos tomados de la misma, asistieron durante el año 407 lectores siendo 103 niños en edad escolar y 304 adultos.”
Biblioteca Popular Helios
En 1924 existía en Ciudad Victoria la Sociedad Cultural Helios, donde operaba una Biblioteca Popular. Sobre este espacio, es muy escasa información por ejemplo acerca de su domicilio y quien era el director del mismo. En esos tiempos del gobierno de Emilio Portes Gil, se creó la Biblioteca de la Sociedad Tamaulipeca Protectora del Niño. En cambio, alrededor de 1923 la Biblioteca del Congreso del Estado contaba apenas con 9 volúmenes, probablemente entre ellos las constituciones de México y Tamaulipas. (continuará).
(El Correo Español/México, D.F., julio 15 de 1900; Boletín de la Cámara Agrícola y Ganadera de Tamaulipas/Ciudad Victoria, Tamaulipas, octubre 1 de 1906; Periódico Oficial de Tamaulipas/Ciudad Victoria, Tamaulipas/noviembre 17 de 1906; El Eco del Obrero/Ciudad Victoria Tamaulipas/1921; Boletín de la Secretaría de Educación Pública/1925; Vidal Efrén Covián Crónicas 1-9/1971/; Inauguración de la Biblioteca Pública del Estado de Tamaulipas,/Ciudad Victoria/Imprenta del Gobierno del Estado,/1890.)

Discussion about this post