La policía de Polonia detuvo a varios adolescentes por amenazas contra centros educativos y reforzó la vigilancia en miles de escuelas, tras dos ataques violentos que dejaron una trabajadora muerta y varias personas heridas.
La situación provocó alarma entre estudiantes, familias y docentes, luego de que comenzaran a circular en redes sociales mensajes sobre posibles nuevos ataques para este viernes 9 de octubre, bajo el nombre de “viernes sangriento”.
Ante las advertencias, las autoridades desplegaron operativos de prevención, inspeccionaron instalaciones educativas e iniciaron investigaciones sobre publicaciones y mensajes que podrían constituir amenazas delictivas.
Dos ataques en dos días aumentan la preocupación
Uno de los hechos más graves ocurrió el jueves en la localidad de Leszczydół-Nowiny, al noreste de Varsovia, donde un adolescente de 15 años, antiguo alumno del centro, atacó con un objeto punzante a tres trabajadores de una escuela primaria.
Una empleada de 37 años murió a consecuencia de las heridas, mientras que un docente y el director del plantel resultaron lesionados. El caso quedó bajo investigación de las autoridades polacas.
El incidente se produjo después de otro ataque registrado el miércoles en un instituto de formación profesional de Ostrołęka, donde un joven de 19 años hirió a varias personas con un cuchillo. En un tercer caso, la policía detuvo a un adolescente de 17 años que presuntamente planeaba atacar su escuela y tenía dos cuchillos preparados.
La sucesión de hechos encendió las alertas en el país y llevó a las autoridades a investigar si existían vínculos entre los incidentes o si algunos de ellos podían estar relacionados con un posible efecto de imitación.
Investigan amenazas difundidas en redes sociales
La preocupación aumentó cuando comenzaron a circular mensajes y videos que advertían sobre supuestos ataques coordinados contra escuelas durante el llamado “viernes sangriento”.
Entre los casos investigados figuran publicaciones con amenazas de muerte, fotografías de cuchillos y mensajes compartidos en chats escolares. La policía advirtió que difundir amenazas de violencia puede tener consecuencias legales, incluso cuando se presentan como bromas.
Las autoridades también pidieron a estudiantes, padres y docentes que informen de inmediato sobre cualquier señal concreta de peligro y eviten compartir rumores sin verificar.
Aunque las redes sociales se convirtieron en un foco central de la investigación, las autoridades señalaron que no habían encontrado pruebas de un reto viral coordinado a escala nacional. Por ello, mantienen abiertas distintas líneas de investigación sin confirmar que todos los incidentes tengan un mismo origen.
Como parte del operativo preventivo, la policía inspeccionó alrededor de 10 mil instalaciones educativas y reforzó la vigilancia en los alrededores de los planteles. En algunas localidades se suspendieron las clases presenciales o se optó por la enseñanza a distancia para reducir los riesgos.
El Gobierno polaco también convocó reuniones de emergencia entre responsables de seguridad, educación y otras áreas para coordinar las medidas de protección.
Las investigaciones continúan para determinar las circunstancias de los ataques y la responsabilidad de los adolescentes detenidos. Mientras tanto, las autoridades buscan contener la alarma social y evitar que la difusión de amenazas o información falsa provoque nuevos incidentes.

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