La Secretaría de Gobernación anunció la creación de un grupo de expertos independientes mexicanos y extranjeros a quienes contactaron en coordinación con la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en México.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez informó que se harán cargo de realizar un “análisis técnico y científico” del Registro Nacional de Personas Desaparecidas. El grupo propondrá reformas legales y administrativas para el registro. Presentó avances de la estrategia en la materia basada en 10 ejes. Gracias a ese mecanismo, “en los últimos meses” han sido ubicadas 16 mil 3 personas tras el cruce de datos en la Plataforma Única de Identidad (6 mil 939 localizaciones), la coordinación entre entidades federativas (4 mil 788 casos), la ANBI (3 mil 473) y la búsqueda en territorio (mil 214 personas encontradas)
Sobre la colaboración de los especialistas, subrayó: “queremos que nos auditen, revisen y toda la información sea transparente. Le solicitaron 3 tareas: revisar y validar técnicamente las metodologías que se utilizan, establecer criterios basados en prácticas internacionales y definir el tratamiento que se dará a aquellos que, de acuerdo con el análisis realizado, no tienen datos completos o suficientes para identificar a una víctima o para realizar el rastreo. Como tercera tarea, les solicitaron proponer mejoras técnicas y, cuando sea necesario, reformas legales o administrativas que permitan mantener un registro confiable, actualizado y eficaz.
Programa y cifras, pero ¿dónde se ubicaban las hoy personas localizadas? ¿Retenidas o bajo secuestro? ¿Sumadas a grupos criminales? ¿Se fueron por causas para estas personas, justificadas? Lo medular de las desapariciones no se toca en el informe que omite lo importante, ¿qué acontece en la sociedad mexicana? ¿Cómo es la toma de decisiones para volverse “persona desaparecida”?
Las causas personales o voluntarias por las que una persona decide alejarse de su entorno y no comunicar su paradero incluyen: Búsqueda de independencia o cambio de vida: Deseo de romper con responsabilidades familiares, laborales o sociales de forma repentina. Agobio por impagos que no se sabe cómo afrontar. Necesidad de huir de un entorno de abuso físico, emocional o psicológico.
Situaciones de agotamiento emocional extremo, trastornos psicológicos o deseos de aislarse. Disputas graves con la pareja, familiares cercanos o presión social por un fracaso percibido. Altas exigencias en el trabajo o en los estudios que generan bloqueo o temor al rechazo. En el caso de adolescentes o menores, la influencia de relaciones personales o el deseo de escapar de la desintegración familiar.

Discussion about this post