Para que los números generen buenos resultados, es necesario acomodarlos bien, y más si se trata de asuntos electorales.
Todo mundo sabe que no se le pueden pedir peras al olmo, como reza el refrán. Para el proceso actual de elecciones mediante el cual se eligen alcaldes, diputados locales y federales, por ello, los números del presupuesto que requiere el Instituto Electoral de Tamaulipas deben ser los justos para que el resultado de la votación sea el previsto: que todo salga bien.
A partir de ello, en el IETAM hicieron sus cuentas y elaboraron el proyecto de presupuesto electoral para 2027, bajo un criterio de gran significado: costear de manera correcta no significa gastar más; más bien tiene que ver con la previsión responsable que requiere la organización de las elecciones locales.
El presidente del Instituto, el consejero Juan José Ramos Charre, consideró que el presupuesto de egresos requerido tiene su soporte en la racionalidad, la responsabilidad y la transparencia, requiriéndose cerca de 819 millones de pesos.
De ellos, casi 190 millones corresponden al presupuesto base; para la organización electoral son necesarios casi 309 millones de pesos; para el arranque del otro proceso, el de la sucesión gubernamental que inicia en septiembre de 2027, se requieren casi siete millones de pesos; y para el financiamiento público se necesitan casi 313 millones de pesos.
Seguro habrá muchas voces que griten de manera insistente que los recursos presupuestales destinados a las elecciones son innecesarios y que deben usarse en otro tipo de programas para la población. Sin embargo, desde aquí se insiste en que una de las mejores inversiones con recursos públicos son las elecciones, porque mantienen piso parejo para los partidos políticos y, además, abren las puertas a las candidaturas independientes, también con financiamiento.
La propuesta de presupuesto que presenta el IETAM debe ser aprobada por el Congreso del Estado y sus diputados sin chistar, algo así como cuando quieren sacar adelante sus puntos de acuerdo; es decir, de la forma más sencilla, porque con ello beneficiarán plenamente a la democracia tamaulipeca.
Otra óptica clara y válida, señalada por Ramos Charre, es que el presupuesto electoral no es una simple suma de recursos con un dato final que llegue a considerarse elevado, porque en realidad es el respaldo financiero para el cumplimiento de las obligaciones que la Constitución del Estado y las leyes electorales asignan al Instituto.
De refilón, aseveró que detrás de las urnas, el día de la votación, existe una logística en su máxima expresión. Asimismo, antes de una boleta hay planeación; para que puedan realizarse los cómputos se requiere tecnología y personal especializado. Todos estos elementos sumados dan un gran resultado, incomparable en el mundo, que es la confianza de la ciudadanía para que su voluntad, expresada mediante el sufragio, sea recibida, contada y respetada.
Cierto que el proceso apenas comienza, pero, en un abrir y cerrar de ojos, el llamado a votar estará en todos lados para que la gente decida, con su participación, qué personas y qué partidos deben echarse a cuestas la conducción de los gobiernos y de todas sus instancias.
Los otros
La determinación del gobernador del Estado, doctor Américo Villarreal Anaya, de respaldar, impulsar y cuidar a la Universidad Autónoma de Tamaulipas es el principal activo que tiene la institución, porque se refleja no solo en respaldo moral y político, sino también en presupuesto, seguridad, integración en los procesos productivos de la entidad, empatía institucional y colaboración estrecha, cuyo resultado es una interdependencia positiva.
Desde que la UAT fue rescatada del mal gobierno del sexenio anterior y las cosas cambiaron para bien, el mandatario tamaulipeco, que comenzó ya su quinto año de administración, ha dicho que quien se mete con la Universidad se mete con él y que habrá de defenderla para que cumpla su gran función de incrementar la formación de profesionistas en todas las ramas.
En la actualidad, la Universidad participa en las acciones del Gobierno, ya sea mediante colaboración, investigación, orientación y vinculación social, factores que le permiten estar cerca de las familias de todas las regiones. En gran medida, esta sinergia es uno de los elementos que impulsa el crecimiento de la matrícula en los últimos dos años.
Es el reflejo de la confianza de la ciudadanía y de los padres de familia que envían a sus hijos a cursar licenciaturas y posgrados en la universidad pública, cuyo prestigio sigue en aumento.
Con motivo de la celebración de los cuatro años de gobierno del doctor Villarreal Anaya, el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, dijo que el respaldo otorgado es sustancial para afianzar el crecimiento de la educación media superior, derivado de la apertura de preparatorias en varias regiones de la entidad, en las que ya se atiende a más de un millar de estudiantes.
Destaca también el apoyo del gobernador para la infraestructura, misma que estuvo abandonada y sin mantenimiento durante años. Ahora se tiene al menos un proyecto para cada Unidad Académica Multidisciplinaria de la UAT.
Mejor aún, el panorama de la Universidad es distinto al sumar esfuerzos para emprender acciones relevantes, como la creación del Instituto de Energía, el respaldo al turismo, la participación en temas relacionados con los puertos de altura, los puentes internacionales, la salud humana y los sectores agropecuario y energético.

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