La nueva secretaria de prensa de la Casa Blanca, Katie Zacharia, generó polémica al cuestionar el potencial de China y afirmar que el país carecía de “baños adecuados”.
Durante una entrevista difundida el jueves 15 de octubre, Zacharia recordó su estancia en China durante la década de 2010 y cuestionó que el país asiático pudiera convertirse en la principal potencia mundial.
La funcionaria, de 41 años, relató que en 2016 existía la percepción de que China estaba en camino de superar a Estados Unidos. Sin embargo, aseguró que su experiencia personal en el país le hizo dudar de esa posibilidad.
“¿Cómo va a ser China el próximo país en el horizonte? Si ni siquiera tienen baños adecuados”, comentó durante una conversación con el influencer conservador Jack Posobiec.
Las declaraciones provocaron una respuesta diplomática de Pekín. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, invitó a Zacharia a visitar el país con mayor frecuencia, en un comentario que realizó con una ligera sonrisa durante una conferencia de prensa.
La respuesta china añadió un componente diplomático a la controversia, en un momento en que Washington y Pekín mantienen una relación marcada por la competencia económica, comercial y tecnológica.
La portavoz también enfrenta cuestionamientos sobre su trayectoria profesional
Zacharia asumió recientemente el cargo en sustitución de Karoline Leavitt, quien dejó la posición en agosto para dedicar más tiempo a su familia.
Su llegada a la Casa Blanca ha estado acompañada de preguntas sobre sus credenciales jurídicas. La funcionaria se ha presentado como abogada y asesora legal de una organización conservadora sin fines de lucro en California, además de afirmar que trabajó en un despacho en Pekín.
No obstante, sus declaraciones sobre el examen de acceso al Colegio de Abogados de Estados Unidos generaron dudas sobre si cuenta con una licencia para ejercer la profesión. Zacharia explicó que se había inscrito para presentar el examen, pero que los planes de mudarse a China la distrajeron y posteriormente no volvió a intentarlo.
Su primera conferencia de prensa en la Casa Blanca fue breve y duró alrededor de 15 minutos, durante los cuales respondió preguntas de tres periodistas.
La polémica surge mientras el presidente Donald Trump ha destacado su relación con el mandatario chino, Xi Jinping. Ambos gobiernos mantienen conversaciones sobre inteligencia artificial, comercio y otros asuntos internacionales, por lo que los comentarios de la portavoz contrastan con los esfuerzos diplomáticos entre las dos potencias.

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