La novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, enfrenta una polémica luego de que una herramienta de detección de inteligencia artificial (IA) atribuyera el 99 por ciento de su contenido a esta tecnología. Ante los señalamientos, la editorial mexicana Almadía anunció una revisión detallada y suspendió las actividades relacionadas con la presentación del libro.
La obra ganó en julio de 2026 el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, cuyo reglamento prohibía expresamente el uso de inteligencia artificial en la escritura de los manuscritos participantes. El reconocimiento contemplaba un premio de 20 mil euros.
Pangram atribuye a la IA el 99 por ciento de la novela
La controversia se dio a conocer después de que un análisis realizado con Pangram, una herramienta diseñada para detectar textos generados mediante inteligencia artificial, señalara que el 99 por ciento del contenido de la novela habría sido producido con esta tecnología.
De acuerdo con la investigación publicada por el diario español El País, el análisis comprendió aproximadamente 26 mil palabras. La herramienta también atribuyó a la IA el 97 por ciento de las respuestas del escritor en una entrevista y el 80 por ciento de otro texto relacionado con el origen de la obra.
Estos resultados provocaron cuestionamientos sobre la autoría de la novela y el cumplimiento de las condiciones del certamen. Sin embargo, los resultados de un detector automatizado no bastan por sí solos para reconstruir el proceso de escritura ni para establecer de manera definitiva quién produjo un texto.
Almadía anuncia una revisión y suspende presentaciones
La editorial Almadía y la Fundación Ventosa-Arrufat informaron que abordarían la polémica con seriedad y realizarían una revisión detallada antes de emitir conclusiones.
En su comunicado, la editorial señaló que David Silva Rojas había declarado contractualmente y de manera personal que no recurrió a herramientas de inteligencia artificial para escribir la novela.
También indicó que, durante la lectura y evaluación inicial de la obra, ni el jurado ni el equipo editorial detectaron señales que les hicieran sospechar del uso de IA generativa.
Mientras se desarrolla la revisión, la editorial suspendió las actividades relacionadas con la presentación del libro. La institución también advirtió sobre la necesidad de interpretar y contrastar los resultados de los detectores automáticos antes de utilizarlos para juzgar la procedencia de una creación literaria.
Un premio literario con reglas contra la inteligencia artificial
Donde el agua trabaja fue seleccionada entre 2 mil 204 manuscritos en la primera edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat.
El jurado estuvo integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda. Las bases del concurso excluían las obras escritas total o parcialmente con herramientas de inteligencia artificial, por lo que la controversia plantea dudas sobre la aplicación de esas reglas y los mecanismos para verificar su cumplimiento.
El caso también abre un debate más amplio sobre la autoría, la transparencia en los concursos literarios y los límites de las herramientas tecnológicas utilizadas para identificar contenido generado por IA.
Por ahora, la editorial mantiene abierta su revisión y no ha establecido una conclusión definitiva sobre las acusaciones. El resultado atribuido a Pangram constituye el origen de los señalamientos, pero debe distinguirse de una determinación comprobada sobre el proceso de escritura.
Fuente: López-Dóriga Digital.

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