Henri Kagan y Kenso Soai fueron reconocidos por explicar cómo puede surgir la asimetría molecular presente en los seres vivos.
Algunas moléculas existen en dos versiones que son imágenes especulares, similares a una mano izquierda y una derecha. Aunque ambas parecen iguales, no pueden superponerse.
El problema que intrigó durante décadas a los científicos es que la vida utiliza principalmente una sola de esas versiones. Los aminoácidos presentes en las proteínas, por ejemplo, tienen una orientación predominante.
Los trabajos de Kagan y Soai demostraron mecanismos capaces de amplificar pequeñas diferencias iniciales hasta favorecer una determinada forma molecular.
Un descubrimiento con impacto en los medicamentos
Kagan realizó un avance fundamental en 1986, mientras que Soai consiguió en 1995 demostrar una reacción en la que un producto podía favorecer su propia formación.
Posteriormente, en 2003, Soai logró una reacción que producía casi exclusivamente una de las dos formas moleculares, un fenómeno de gran importancia para comprender cómo pudo surgir la llamada homoquiralidad de la vida.
El hallazgo también tiene aplicaciones prácticas. Controlar la orientación de las moléculas permite desarrollar medicamentos y otros compuestos químicos con mayor precisión, ya que dos moléculas especulares pueden tener efectos muy diferentes en el organismo.

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