Los tiempos han cambiado, los regímenes políticos del mundo están regresando al origen, porque al final del tiempo, la izquierda se desbordó, pero también perdió su piso, su esencia y sus metas fueron contradictorias.
Desde el Palacio de la Moncloa en España, Pedro Sánchez hace todo lo posible por mantener el poder, se torna difícil, porque por esa elección pasarán las facturas de Ceuta y Mililla, las ciudades españolas en el continente africano, donde la falta de seguridad y garantías por parte del gobierno de Sánchez dejó a estos pueblos a la deriva, teniendo como fin enfrentamientos por defender su patrimonio de la inmigración musulmana y africana.
Sin embargo, la factura más cara que deberá pagar la izquierda en España es la pérdida del poder adquisitivo, donde adquirir un piso (vivienda) se tornó complicado por los altos costos a que fueron sometidos, donde la izquierda sacó su raja política, sus beneficios, pero estos nunca hicieron la trazabilidad a la población.
El desempleo, la inseguridad y la inmigración asfixian a España, el dinero público fue dilapidado por mantener el poder, ahora pocos proyectos sustentables se pueden sostener, como el de la vivienda y la certidumbre de una seguridad social, que el país Ibérico sufre desde hace cuando menos 3 años.
Sánchez disolvió el Congreso, las Cortes y pretende quemar las naves por conservar el poder, pero esas acciones también han causado un fenómeno poco visto en las diferentes ideologías españolas, toda la oposición se unió contra Pedro Sánchez, incluso aquellos que en algún momento fueron sus aliados, las condiciones económicas de España no son las mejores, el dinero público se acabó, y entró una fase de desequilibrio político, el Rey Felipe, aún no interviene, respetuoso de las decisiones políticas de las españoles, la madre patria, es otro claro ejemplo del fracaso de la izquierda, donde se usó el dinero público para mantener a un electorado, que hoy en día se desangra poco a poco, pagando las injusticias de un socialismo que equivocó el rumbo.
Pero al otro lado de la Atlántico pasa algo similar, los candidatos punteros, ambos han sido señalados por delitos de corrupción, Lula Da Silva, es un hombre octogenario, que cumplió en la cárcel una acusación de corrupto cuando fue su primer periodo como presidente de Brasil.
Los Bolsonaro, el padre Jair, su hijo de igual nombre y Flavio Bolsonaro, no son precisamente las peras en dulce en su familia pesan acusaciones de enriquecerse como producto de la corrupción imperante bajo el corto mandado de su padre, Jair Bolsonaro, que aún cumple una condena en presión domiciliaria, por un intento de golpe de estado.
Los brasileños están como en España, decidirán que quieren seguir en la izquierda, o inclinarse por el derechista Flavio Bolsonaro, la izquierda en su primera etapa con Lula, creció y dio buenos resultados, con la sucesora de este Dilma Rousset, las cosas se complicaron y el país entró en una convulsión política, Lula enjuiciado y Dilma tuvo que irse por la puerta de atrás, en su regreso Lula Da Silva prometió seguir con una izquierda donde los programas sociales seguirían siendo la base para los votos, si ganó pero el país empezó a caer, y al final se acabó el dinero público.
El coloso sudamericano eligió la izquierda, el comercio con China y Rusia, dejó a un lado a los Estados Unidos, todo caminaba en aparente calma hasta que su hijo, conocido como Lulinha, ha sido señalado como el cerebro de la corrupción de su padre.
En la elección de hace dos semanas, fueron varios contendientes, y Lula apostó al todo o nada, “quemó las naves” y los resultados le fueron adversos, todos los otros candidatos son de derecha, por eso los analistas, aseguran que “está frito” ara la segunda vuelta de esta contienda, porque con un solo candidato que traslade sus votos a Flavio Bolsonaro, la elección se definirá y tiene a su favor que todos, alcanzaron menos del 4%, a Bolsonaro, le faltan 3 puntos, para ser presidente de Brasil y a Lula 7, pero no cuenta con aliados fuertes que puedan suministrar esa cantidad de sufragios.
Brasil y España son un claro ejemplo que gastar en apoyos sociales, te da fuera momentánea, pero no asegura un bienestar a futuro de ninguna familia, da electores mientras llegan los apoyos, da una ventaja en las urnas, mientras estos votantes no enciendan la llama libertaria, la izquierda gasta lo del ciudadano, y cuando ya no hay nada que ofrecer, entonces enciende las revoluciones, pero con sistema de redes sociales, una comunicación al instante los viejos esquemas están siendo rebasados por los ciudadanos comunes.
Estos dos casos podrían ser un buen ejemplo para México, si la 4T, tuviera una visión global y de estado sólida, ya los apoyos sociales no serán suficientes, y así como allá, hay acusaciones de corrupción y despilfarro del erario público, en nuestro país se protege a quienes han cometido delitos y aprovechado su poder para beneficio personal, las facturas se pueden pagar en 2027, las decisiones que están en juego no se podrán cambiar, pero si crear una variable para el 2028. Hasta el momento en nuestro país, ningún partido se puede considerar el gran ganador del 2027.
P.D. cuando empiezas a tumbar poco a poco los cimientos, la casa más tarde que temprano se caerá.
Es cuánto.

Discussion about this post