“No existe criatura más fascinante que aquella que es capaz de crear luz por sí misma”
(Inspirado en el brillo de las luciérnagas de Paul Pen).
Todavía no amanecía cuando al abrir la puerta de la recámara, me percaté que en la parte baja de la misma, brillaba una pequeña lucecita, pensé es una luciérnaga. Esperé hasta que amaneció para poderla ver mejor y sobre todo mi intención era auxiliarla, pero ya fue demasiado tarde, ya estaba muerta.
Con un pañuelo la saqué de donde estaba atorada. Con mucho cuidado la estuve examinando, su pequeño cuerpo tiene forma como de una abeja alargada, de color negro. En su abdomen hay una pequeña “bombilla” que por medio de un proceso químico natural llamado bioluminiscencia hace que se ilumine cuando vuela.
A mi memoria vino con este pequeño animalito el recuerdo de tiempos pasados en que, caminando por el campo en una noche obscura, aparecieron lucecitas que prendían y apagaban, sin poder ver de dónde provenían haciendo un momento mágico.
En mis recuerdos eran muchas luciérnagas, ahora según mi apreciación son pocas, aunque espero seguir viéndolas por mucho tiempo y si es mucho pedir, ojalá y aumenten en cantidad. En belleza ya no se puede pedir más, son perfectas.
Ver una luciérnaga se interpreta principalmente como un símbolo de esperanza de buena suerte, es una guía espiritual en la obscuridad además de que su llegada pronostica cambios positivos.
Las luciérnagas aparecen en los meses de junio a agosto y su presencia coincide con el inicio del período de lluvias.
También indica que hay un ambiente natural sano pues ver a estos animalitos significa que se vive en un ecosistema libre de contaminación excesiva de químicos.
Por último, una luciérnaga nos recuerda la fragilidad de la vida, lo efímero que es la existencia, de tal manera de que hay que ser como ellas: generar nuestra “luz propia” y con ella, iluminar con nuestros talentos y cualidades a las personas que nos rodean.
Doy gracias al Creador por permitirme ver estos maravillosos seres alados y sobre todo por permitir que les comparta su presencia en nuestro mundo en esta breve reflexión.
Y tu apreciado lector has visto o recuerdas una luciérnaga.
“El hombre es parte de la familia de las luciérnagas: un gusano que se transforma en luz cuando ama” IA
PAZ Y BIEN

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