El Comité Electoral Central de Israel pidió al Shin Bet, el servicio de seguridad interior, investigar sospechas de financiación extranjera e injerencia en las elecciones parlamentarias celebradas el martes 27 de octubre de 2026.
La solicitud fue presentada por Noam Sohlberg, presidente del comité y vicepresidente del Tribunal Supremo israelí. El funcionario pidió examinar si actores extranjeros intentaron influir de manera irregular en los comicios y solicitó que se le entregaran los resultados de las pesquisas en el plazo de una semana.
Sohlberg calificó las sospechas de graves, pero aclaró que no podía confirmar su contenido. Tampoco identificó públicamente a los países que podrían estar involucrados. Por ahora, las acusaciones no constituyen una prueba de que haya existido una intervención extranjera.
Netanyahu cuestiona los resultados electorales
La petición de investigar llegó en medio de una disputa política por los resultados de las elecciones. El primer ministro Benjamín Netanyahu y su partido, el Likud, acusaron a partidos árabes de irregularidades y cuestionaron la legitimidad de su participación en el proceso electoral.
El debate adquirió importancia porque los resultados preliminares no otorgaban una mayoría parlamentaria clara al bloque de Netanyahu ni a sus adversarios.
Con el recuento casi completo, el Likud encabezaba los resultados con 27 escaños. Sin embargo, la coalición favorable al primer ministro se situaba en 53 de los 120 asientos de la Knéset, mientras que los partidos de oposición de mayoría judía sumaban 48. Los partidos árabes, con una representación conjunta prevista de 19 escaños, podían resultar decisivos en las negociaciones para formar gobierno.
Las sospechas apuntan a una posible financiación desde Catar
Algunos medios israelíes informaron que una de las líneas de investigación se relacionaría con una supuesta financiación catarí destinada a movilizar el voto de la población árabe israelí.
No obstante, el presidente del Comité Electoral no identificó públicamente a Catar en su solicitud ni presentó las sospechas como hechos demostrados. El Gobierno catarí rechazó las acusaciones y las calificó de desinformación.
La distinción es importante: la investigación busca determinar si hubo una actuación irregular y reunir pruebas que permitan confirmar o descartar las sospechas. Hasta que existan resultados verificables, no es correcto afirmar que Catar intervino en las elecciones.
La oposición advierte contra el uso político de las acusaciones
Dirigentes de la oposición coincidieron en que cualquier posible interferencia debe investigarse. Sin embargo, también advirtieron sobre el riesgo de utilizar denuncias no verificadas para cuestionar los resultados o retrasar la incorporación de la nueva Knéset.
La disputa se desarrolla mientras los partidos negocian posibles alianzas para alcanzar una mayoría parlamentaria. La posición de los partidos árabes podría influir en la formación del próximo gobierno, pese a las diferencias políticas que mantienen con otras fuerzas israelíes.
La investigación del Shin Bet deberá aclarar si existen elementos suficientes para sostener las sospechas de financiación extranjera. Mientras tanto, el resultado electoral y las negociaciones políticas siguen abiertos a la espera de la conclusión del recuento y de las decisiones institucionales correspondientes.
Fuente: EL PAÍS

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