
La Villa de Santa María de Aguayo, actual Ciudad Victoria capital de Tamaulipas, fue fundada el 6 de octubre de 1750 por el coronel José de Escandón y Helguera, Conde de la Sierra Gorda y colonizador de la Provincia del Nuevo Santander. Este personaje de formación militar y nariz aguileña era originario de Soto La Marina, España. Escandón llegó a la Costa del Seno Mexicana en 1848, procedente de Querétaro como parte del último proyecto colonizador del gobierno de la Nueva España, después de frenar varias rebeliones y contribuir en la pacificación de indios en Mérida, Laguna de Términos, Querétaro, Guanajuato y Sierra Gorda.
Durante el proceso, ordenó a los capitanes Juan Elías Moctezuma de la Compañía del Valle del Maíz y Felipe Téllez Girón vecino de Güémes, realizar un minucioso reconocimiento en las bocas y cañones de la Sierra Madre con el fin de buscar el terreno adecuado para la nueva villa. Los exploradores estuvieron a punto de elegir el paraje de la Hacienda de Caballeros de abundantes praderas naturales y agua emanada del Río San Felipe, donde vivían cien pastores encargados del pastoreo de más de 30 mil cabezas de ganado mayor y menor. Este enorme latifundio era del Fondo Piadoso de las Californias, administrado por los jesuitas.
En el proyecto participaron Joseph de Olazarán -proveniente de Río Blanco, Nuevo León-, casado con Antonia Sánchez y vecino de Caballeros y Fray Ignacio Antonio Ciprián Presidente de las Misiones de Nuevo Santander, quienes en su opinión el mejor sitio era la fértil Boca del Río San Marcos, cercana al Río San Felipe.
“…por todo, lo que somos de sentir que esta predicha boca se ponga la fundación que quedará en uno de los parajes de la colonia y de los más útiles para su conservación y aumento, siendo cómo son de sentir, que ninguna otra crecerá con la abundancia que ella, según las bellas cualidades que la adornan.”
De acuerdo a las costumbres españolas, la creación del nuevo centro poblacional se realizó bajo la advocación de la Virgen de la Purísima Concepción. Para ello, se eligió un paraje cercano a una de las bocas del Río San Marcos de la Sierra Madre Oriental, no lejos del sector donde después se construyó la Escuela Normal Rural y la Iglesia de San Isidro en Tamatán. A Escandón le agradó el sitio y además, lo consideró parte estratégica para establecer un camino sobre la montaña rumbo a Jaumave y Tula, para comunicar el territorio santanderino con las principales ciudades y villas virreinales del centro. En este contexto, otorgó a José de Olazarán el nombramiento de Capitán Justicia Mayor de la Villa de Santa María de Aguayo.
A finales de octubre, la caravana se trasladó una media legua hacia el norte, porque estaban expuestos a posibles embates de indios pisones y principalmente janambres ‒cazadores-recolectores‒, inconformes porque habían invadido su territorio. El nuevo sitio que eligieron se localiza donde ahora se encuentra la Plaza Hidalgo. Dice Toribio de la Torre y coautores respecto a Ciudad Victoria que dicha decisión se originó ante los: “…ataques de nativos para dispensarse de las atrocidades de un enemigo feroz que no podían escarmentar por las escarpaduras de la sierra donde se acogían.”
Una de las primeras acciones de Olazarán fueron los trabajos de canalización del San Marcos, con el propósito de proporcionar agua a sus habitantes, huertos y ganado. Respecto a la nomenclatura de este río, fue otorgada con anterioridad en honor al Papa San Marcos; mientras el nombre de la nueva villa probablemente se asignó en memoria del pueblo de Santa María de Aguayo en Cantabria, España, lugar de procedencia del colonizador Escandón. Otra versión afirma que en realidad su nombre se debe al último de los apellidos de doña Antonia Ceferina Pacheco de Padilla Aguayo, esposa del Primer Conde de Revilla Gigedo y Virrey Juan Francisco de Güemes y Horcasitas.
Acta de Fundación, al pie de la Sierra Madre

“En este dicho paraje, el 6 de octubre de 1750, el Señor General don José de Escandón. Habiendo visto estas diligencias y en ellas el dictamen y certificación que proceden, con el que se conforman y atento a resultas de dichas diligencias y lo que en ellas se ha practicado ser un sitio que está como a un cuarto de legua fuera de la Boca de San Marcos, el más acodado de todas las faldas de aquella Sierra Gorda, para poblar; su hermoso cielo, buen temperamento, algo más frío que templado, mucha agua para la Villa, huertas y riegos, facilísima saca de agua, buenos pastos, admirables y abundantísimas tierras, para toda clase de ganado, mucha madera de nogal, encino y pino, a poca distancia, palma, cal, madera, piedra, cuantas comodidades puedan apetecerse para una fundación a que se agrega quedar en el paraje en que más necesitaba para dominar las faldas de dicha sierra que ha sido hasta aquí el abrigo de apóstatas, e infieles y habilitar dicha boca para transitar por ella hasta el Jaumave…
“Sino; que el expresado sitio a la parte norte de este arroyo se funda el día de mañana la dicha Villa de Santa María, de la Purísima Concepción con las 24 familias de pobladores que se hayan de pronto y las demás cumpliendo a 50; que unas están sobre la marcha y otras disponiéndose según razón que da el capitán de la recluta y con las 22 familias de indios que van matriculados y que la fábrica de casas sea de modo que S.S. la deja marcada y sujeta a las medidas del mapa que a dicho Capitán ha entregado para el efecto, y para ella y sus huertas asignó dos mil varas de tierras, un sitio de ganado menor para sus ejidos, seis caballerías de tierras para cada uno de sus 50 pobladores y 12 caballerías del Capitán, con toda el agua que sale por la referida boca, para que por las iguales partes la repartan entre si para el riego de ellas, y así mismo dos sitios de ganado menor temporal para cada uno de los dichos pobladores y dos de ganado mayor a predicho Capitán, que se ha de medir por los cuatro vientos de ella de todo lo que en el real nombre Su Majestad, les hacía e hizo gracia a merced con tales pobladores pero que en la condición y calidad de que en los primeros diez años no los han de poder vender ni enajenar a persona alguna pena de nulidad…
“Y que, no obstante, las repetidas experiencias que tiene el Capitán indio gentil Diego, y los de su ranchería y de la fidelidad con que se han portado, tiene por conveniente el que no por ahora se dedique en la misma Villa cuyo fin les queda asignado en que pueden sembrar lo necesario a su manutención con la precisa agua para su riego, y que para cuando llegue el caso, de que con seguridad puedan separarse, les hacía e hizo asignación de doce caballerías de tierra para llevar, y el agua necesaria para su riego en la boca de San Felipe, distante una legua al Vesnoreste y ocho sitios de ganado menor para pastos y siembras de temporal medidas a la parte Poniente del arroyo que sale de dicha boca de San Felipe… Doy Fe Coronel José de Escandón”

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