El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, anunció el viernes 23 de octubre el despliegue extraordinario de fuerzas de seguridad en todo el país. La decisión se tomó después de que circularan en redes sociales llamados a cometer saqueos y provocar destrozos durante las nuevas movilizaciones previstas para este sábado.
El Gobierno advirtió que actuará con firmeza contra quienes participen en actos violentos. Las autoridades también dieron instrucciones a los representantes del Estado en cada región para evaluar los riesgos y decidir qué concentraciones pueden autorizarse sin poner en peligro el orden público.
La medida responde a los graves incidentes del pasado 17 de octubre, cuando manifestaciones contra el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos derivaron en enfrentamientos, incendios y saqueos en distintas ciudades francesas. Según los reportes, alrededor de 3 mil comercios sufrieron daños, lo que provocó pérdidas económicas y preocupación entre propietarios y trabajadores.
El operativo previsto para este sábado contará con unidades especializadas, helicópteros, drones, vehículos blindados y equipos de intervención rápida. El despliegue busca mejorar la capacidad de respuesta de la policía y evitar que grupos violentos aprovechen las manifestaciones para atacar negocios, edificios públicos o instalaciones institucionales.
París y otras ciudades aplican restricciones ante el riesgo de violencia
Las autoridades han establecido limitaciones a las manifestaciones en distintas zonas del país. En París, se autorizó una marcha sindical, mientras que otras convocatorias fueron rechazadas por motivos de seguridad. En Lyon también se prohibieron concentraciones y Marsella anunció medidas especiales para reducir los riesgos de nuevos incidentes.
La preocupación también alcanza al sector comercial. Después de los daños registrados durante las protestas anteriores, numerosos establecimientos de París instalaron paneles de madera, reforzaron sus persianas o contrataron vigilancia privada para proteger sus instalaciones. Algunos museos y espacios culturales anunciaron cierres preventivos ante la posibilidad de nuevos disturbios.
El Gobierno francés enfrenta críticas por la respuesta policial a los incidentes del 17 de octubre. El primer ministro, Sébastien Lecornu, reconoció fallas en la previsión y organización del dispositivo anterior, por lo que las autoridades prepararon una estrategia con mayor movilidad y capacidad de intervención.
Las movilizaciones están relacionadas con el encarecimiento de la vida y las preocupaciones por los servicios públicos, aunque los saqueos y actos vandálicos registrados al margen de las marchas han intensificado las medidas de seguridad. El despliegue de 70 mil agentes busca prevenir nuevos ataques y proteger a la población y los comercios durante la jornada del sábado 24 de octubre.

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