La deuda pública de la Unión Europea volvió a aumentar durante el segundo trimestre de 2026 y alcanzó el 82.9 % del producto interno bruto (PIB), su nivel más alto desde la etapa posterior a la pandemia de COVID-19. En la eurozona, el indicador llegó al 88.8 %, de acuerdo con los datos publicados el 21 de octubre por Eurostat, la oficina estadística comunitaria.
Las cifras reflejan una presión creciente sobre las finanzas públicas de los países europeos, que deben responder a sus necesidades de gasto mientras enfrentan mayores costos de financiamiento y distintos desafíos económicos y geopolíticos. En comparación con el mismo periodo de 2025, la deuda aumentó de 81.4 % a 82.9 % del PIB en la Unión Europea y de 87.3 % a 88.8 % en la eurozona.
Entre los países con mayor endeudamiento destaca Grecia, cuya deuda pública representó el 140.8 % de su PIB. Italia se ubicó en 139.9 %, seguida de Francia, con 119.1 %; Bélgica, con 110.2 %, y España, con 101.4 %. Estos datos muestran diferencias importantes entre las economías del bloque.
Francia también enfrenta un déficit público elevado, que alcanzó el 5.1 % del PIB durante el segundo trimestre. El aumento de su endeudamiento ha generado preocupación en los mercados financieros, mientras el Gobierno debe equilibrar sus compromisos presupuestarios con las necesidades de inversión y gasto público.
En contraste, Estonia registró una deuda equivalente al 26.1 % de su PIB, Dinamarca llegó al 27.1 % y Luxemburgo al 28.2 %, entre los niveles más bajos de la Unión Europea.
El gasto en defensa y los costos financieros presionan los presupuestos
El incremento de la deuda responde a una combinación de factores. Entre ellos se encuentran las necesidades de financiamiento de los gobiernos, los costos asociados al pago de intereses y las nuevas prioridades de gasto, incluida la inversión en defensa ante el deterioro del entorno geopolítico europeo.
El endeudamiento permite a los gobiernos financiar servicios, infraestructura y programas públicos, pero un aumento sostenido puede reducir el margen disponible para atender otras necesidades, especialmente cuando una parte creciente del presupuesto se destina al pago de intereses.
La evolución de la deuda será uno de los indicadores clave para evaluar la estabilidad económica del bloque en los próximos meses. Los datos de Eurostat también muestran que la situación no es uniforme: mientras algunos países lograron reducir su proporción de deuda respecto al trimestre anterior, otros registraron nuevos incrementos.

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