Don Benito Abundis Estrada (+), nace un 16 de abril de 1906, en El Rancho San Antonio del Pinto, Municipio de Ocampo, por cierto, fue un hombre bastante prolífico, ya que junto con su esposa Concepción Báez Castillo (+), tuvo 13 hijos que son Antonio, Buenaventura, Anastasio, Reynaldo, Bernardina, Noé, Ruth, Isaías, Jeremías, Rebeca, Rachel, María Magdalena y Ezequías.
Siendo un pequeñuelo, allá por 1909 es llevado a El Vergel de Tamaulipas, por su mamá y un tío de nombre Anastasio Abundis, que le enseñó a campear las vacas, desafortunadamente para el niño Benito, esta situación cambió a los 12 años de su corta vida, al fallecer su querida madre, decidiendo trasladarse al Chamal, ubicado a 22 kilómetros en dirección oriente de la cabecera municipal.
El joven es recibido por Don Amador Rodríguez (+), quien con el paso del tiempo hizo las veces de tutor, además de instruirle en el manejo del arado y la fabricación de piloncillos de caña, por esos lustros aprendió a leer y escribir de manera empírica, convirtiéndose en un apasionado amante de los libros.
Justamente al cumplir la mayoría de edad contrae nupcias, comenzando a laborar en el Rancho La Cebada, propiedad de Don Ramón Derr, aquí cultivó las huertas de naranja y maniobró un viejo tractor, por espacio de más de dos décadas, sin embargo, buscando un futuro mejor regresa al Chamal, empleándose con Don Juan Limones, como tractorista en los labrantíos.
A mediados de los cincuenta, esta comunidad rural era un lugar próspero, que inclusive ofrecía fuentes de empleo a los nativos de la comarca huasteca, por ese lapso la prominente Familia Cárdenas florecía en la siembra y corte de tomate, también sobresalía la producción de ajonjolí, fríjol y otras leguminosas.
Esta abundancia, contrastaba con las inclemencias que sufrían los habitantes de esa población ocampense, las personas para abastecerse de agua tenían que caminar largos trechos, cargando desvencijados cacharros en el hombro o al lomo del caballo, que al final de la jornada resultaban insuficientes.
El Señor Benito al ver esta carencia social, se dio a la tarea de visitar casa por casa las cerca de 150 viviendas que conformaban la localidad, pidiendo una cooperación para completar el pasaje a Victoria, a donde acudió a entrevistarse con el Gobernador del Estado, a quien le expuso la necesidad de contar con el servicio básico y le entregó una petición firmada por todos los vecinos.
Como respuesta a esta solicitud, un grupo de expertos en la materia, encabezados por el Ingeniero Américo Villarreal Guerra (+), en ese entonces alto funcionario de Aguas con sede en Tampico, realizaron una serie de estudios técnicos y proyectos, que culminaron con la construcción de la red hidráulica, en la zona centro del Chamal y la instalación de hidrantes públicos.
Don Benito al ser un impulsor de esta gran obra, respaldado por la gente, fue designado Administrador del Sistema, cuya oficina estaba en su propia casa, en ocasiones acompañado de su hijo Noé, el Señor Abundis personalmente trabajaba en reparación de fugas, disposición de tomas de agua, excavaciones, hacía diversas conexiones, asimismo se ocupaba del bombeo, al igual que estaba al pendiente de la elaboración de recibos, cobros y cortes de caja.
La “talacha” en el lodo y fango, reñía con la diminuta figura del citado personaje, que siempre vestía prendas bien planchadas, quizá lo que más recuerdan los “chamalenses”, es que Don Benito Abundis Estrada, acostumbraba a portar en su atuendo personal, sombreros estilo “pachuco”, puestos muy de moda en la Época de Oro del Cine Nacional.
Nuestro protagonista fue un priista de corazón, que consagró su vida entera al servicio de los demás, su carácter fuerte y afable le ganó la confianza de los moradores del valle, a quienes ofrecía una ayuda sincera y a veces le pedían opiniones, esta virtud le valió para ser propuesto como Delegado Municipal.
A inicios de los ochentas y después de haber permanecido más de veinte años al frente, se retira de la Oficina de Agua Potable, dejando en el cargo al Señor Rutilo Alonso Castillo, quien es relevado por Juan Rodríguez Galindo, hasta llegar al actual encargado del sistema, Don Bonifacio Ontiveros García.
Con el transcurrir de los periodos, el principal manantial que era un arroyo situado en el Rancho Paso de Agua, asentado en la parcela del Señor Antonio Méndez, en tanto fue desplazado por un nuevo pozo de agua, que se localiza en el Rancho Los Puentes, que pertenece a la estimada María Thompson de Snell.
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