Costa Rica comenzó el traslado de los primeros 123 reclusos al Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel de máxima seguridad inspirada en el modelo penitenciario de El Salvador. Los internos ingresaron rapados y vestidos con uniformes naranjas, en imágenes difundidas por las autoridades que recuerdan las prácticas del centro penitenciario salvadoreño CECOT.
El traslado se realizó el lunes 26 de octubre de 2026, como parte de la puesta en marcha progresiva del nuevo complejo, ubicado en San Rafael de Alajuela.
El Ministerio de Justicia y Paz de Costa Rica informó que entre los primeros reclusos trasladados se encuentran tres sospechosos del asesinato del policía Gerson Rosales Cascante, ocurrido en mayo en la provincia de Limón. Los señalados permanecen bajo prisión preventiva, por lo que su traslado no implica una declaración de culpabilidad.
CACCO, la megacárcel de Costa Rica inspirada en el modelo de Bukele
El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado fue diseñado para albergar hasta 5 mil 100 personas privadas de libertad. El proyecto contempla cinco módulos, cada uno con capacidad para mil 20 internos.
La presidenta costarricense, Laura Fernández, inauguró el primer módulo el 14 de octubre y anunció que se espera que los cuatro restantes estén listos en diciembre.
La construcción representó una inversión aproximada de 33.2 millones de dólares, de acuerdo con la información difundida sobre el proyecto.
El complejo cuenta con sistemas de videovigilancia permanente, controles de acceso y puntos de supervisión para reforzar la seguridad. El Gobierno sostiene que la instalación permitirá mejorar el control penitenciario y evitar que integrantes de organizaciones criminales continúen coordinando delitos desde las cárceles.
Reclusos ingresan rapados y con uniformes naranjas
Uno de los aspectos más llamativos del operativo fue la presentación de los internos con la cabeza rapada y uniformes de color naranja.
Las imágenes difundidas por el Ministerio de Justicia muestran a los reclusos bajo una fuerte custodia durante su ingreso al CACCO. La escena recuerda el procedimiento utilizado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, asociado con la estrategia de seguridad del presidente Nayib Bukele.
El modelo costarricense busca reforzar la vigilancia de personas clasificadas por las autoridades como de alta peligrosidad. Sin embargo, el proyecto también ha generado cuestionamientos sobre las condiciones de reclusión y las garantías de los derechos humanos.
La megacárcel busca reducir la sobrepoblación penitenciaria
El Gobierno costarricense sostiene que la apertura del CACCO contribuirá a reducir la sobrepoblación en las prisiones del país. Las proyecciones oficiales apuntan a que el índice podría pasar del 59 % al 15 % cuando el complejo opere a plena capacidad.
Las instalaciones incluyen celdas compartidas, literas metálicas, espacios de vigilancia y áreas para visitas. Algunas de sus condiciones, como la falta de puertas en las duchas y los sanitarios de las celdas, han despertado críticas.
La Asociación Ayudando a los Privados de Libertad y sus Familias presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional para cuestionar aspectos relacionados con la temperatura, la privacidad, la seguridad y la atención médica. La organización solicitó suspender los traslados mientras se analizan sus señalamientos.
Las autoridades, por su parte, defienden el proyecto como una herramienta para fortalecer la seguridad y recuperar el control del sistema penitenciario.
Con la llegada de los primeros 123 internos, Costa Rica inició una nueva etapa de su política carcelaria. La evolución de los traslados y la respuesta a los cuestionamientos sobre las condiciones de reclusión serán claves para evaluar el funcionamiento del complejo.
Fuente: ABC España.

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