Los hechos ocurrieron la mañana del viernes 23 de octubre de 2026 en Trappes y La Verrière, localidades del departamento de Yvelines, situadas aproximadamente a 30 kilómetros al suroeste de París. Según los primeros reportes, alrededor de las 10:30 horas, (hora local de París, Francia), un hombre abrió fuego desde un vehículo contra personas que se encontraban en la vía pública.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, informó que se registraron tres tiroteos en distintos puntos de ambas localidades y que el atacante habría utilizado un arma automática. La violencia de los disparos generó alarma entre los habitantes y movilizó a los servicios de emergencia y a las fuerzas de seguridad.
Entre las personas lesionadas se encuentra una niña de 12 años que recibió ocho impactos de bala en La Verrière. De acuerdo con el alcalde de esa localidad, Nicolas Dainville, su estado de salud logró estabilizarse. También resultaron heridos dos hombres de 29 y 49 años, quienes fueron trasladados a hospitales de la región parisina.
El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, señaló que el agresor disparó aparentemente contra personas al azar, incluso en las inmediaciones de un parque infantil. La víctima mortal y al menos uno de los heridos pertenecían a minorías étnicas, circunstancia que llevó a las autoridades a considerar la posibilidad de que existiera una motivación racista.
Fiscalía antiterrorista investiga el posible móvil del ataque
El presunto responsable fue detenido en Coignières, otra localidad cercana, y quedó bajo custodia policial. Las autoridades trabajan para esclarecer las circunstancias de los ataques, determinar si el sospechoso seleccionó deliberadamente a sus víctimas y establecer qué motivó la agresión.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista de Francia asumió la investigación y abrió diligencias por posibles delitos de asesinato e intento de asesinato vinculados con una empresa terrorista, además de cargos relacionados con la posesión de armas y la preparación de crímenes contra personas. Entre las líneas de investigación figura la posibilidad de que los disparos estuvieran motivados por el origen étnico, la nacionalidad o la religión de las víctimas.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, confirmó el fallecimiento de una persona y las lesiones sufridas por otras cuatro, y calificó los hechos como graves. El presidente Emmanuel Macron también expresó su pesar y solidaridad con las víctimas, sus familiares y los habitantes de la región.
El balance confirmado hasta los reportes del 23 de octubre era de una persona fallecida y cuatro heridas de gravedad. Aunque la Fiscalía Antiterrorista ya interviene en el caso, las autoridades todavía deben esclarecer el motivo del ataque y determinar si los hechos constituyen un acto terrorista. La investigación continúa mientras el sospechoso permanece detenido.

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