Sylvester Stallone compartió detalles sobre el precio que pagó por su físico en la década de los 80, especialmente durante el rodaje de Rocky III. En una reciente entrevista con The New York Times, el actor confesó que su obsesión por mantener un bajo porcentaje de grasa corporal lo llevó a desarrollar bulimia.
Obsesión por la apariencia
Durante la charla, Stallone reconoció que, tras el éxito de sus películas, se volvió extremadamente consciente de su imagen. Para Rocky III, quería encarnar un personaje que se sintiera tanto agresivo y ágil como el Rambo que había interpretado antes.
Stallone mencionó que su objetivo era parecerse a un “jaguar“, enfatizando que no quería retener nada de su apariencia. Buscaba una figura atlética, lejos del físico robusto de Arnold Schwarzenegger. Su visión era que Rocky, tras el éxito, se convirtiera en alguien vanidoso.
Uso de esteroides
Además de la bulimia, Stallone también admitió haber utilizado esteroides durante el rodaje de Rocky III. Explicó que era imposible mantener un físico de esa magnitud de manera natural a largo plazo.
A pesar de no haber desarrollado una adicción y contar con asesoría médica durante el uso de estas sustancias, reconoció que los efectos secundarios fueron significativos y le causaron varios malestares. Su testimonio revela una dura realidad en la industria del cine, donde la presión por mantener una imagen puede llevar a decisiones extremas.
Fuente: SDP Noticias

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