La medida, anunciada por la administración de Donald Trump, representa una nueva escalada en la guerra comercial entre Washington y Ottawa y llega después de que Canadá aplicara nuevos aranceles de represalia contra productos estadounidenses.
Trump endurece las restricciones contra Canadá
Las nuevas prohibiciones afectarán categorías específicas de productos lácteos y la mayoría de las bebidas alcohólicas canadienses, por lo que no se trata de un veto generalizado a todas las mercancías de esos sectores. También se incluyeron determinadas motocicletas dentro de las restricciones anunciadas por Washington.
La entrada en vigor está prevista para el 29 de septiembre de 2026. Los productos afectados que ya hayan ingresado a territorio estadounidense, pero que no hayan sido declarados para consumo o retirados de almacenes antes de esa fecha, podrían quedar sujetos a las nuevas disposiciones comerciales.
El anuncio se produjo después de que Canadá comenzara a aplicar aranceles de entre 15% y 50% a productos estadounidenses por un valor aproximado de 27 mil 600 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos 20 mil millones de dólares estadounidenses.
La respuesta canadiense llegó luego de que Washington impusiera previamente nuevos gravámenes de 50% a determinados productos provenientes de Canadá, profundizando las diferencias entre ambos gobiernos.
La disputa comercial aumenta la presión sobre el T-MEC
El conflicto comercial se intensificó después del fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá en agosto. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha defendido la estrategia de su gobierno y ha planteado la necesidad de reducir la dependencia económica de Estados Unidos mediante una mayor diversificación de sus mercados.
Trump, por su parte, también ordenó avanzar para excluir productos de origen canadiense de determinados contratos y programas de compras del gobierno federal estadounidense, argumentando que Canadá no ofrece una reciprocidad que considere justa para empresas y agricultores estadounidenses.
La nueva ronda de restricciones genera preocupación por sus posibles efectos en las empresas de ambos países y añade presión a la relación económica de América del Norte.
Además, el enfrentamiento ocurre mientras aumenta la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC, acuerdo que ha sido fundamental para la integración comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
Aunque funcionarios estadounidenses han señalado que los productos afectados representan una proporción relativamente pequeña del mercado y que existen alternativas nacionales o de otros países, la sucesión de aranceles y prohibiciones refleja un deterioro significativo de la relación comercial entre los dos socios norteamericanos.

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