El fenómeno de El Niño se ha consolidado y podría alcanzar una intensidad muy fuerte, con efectos sobre temperaturas y lluvias a nivel mundial.
Las aguas del Pacífico tropical presentan un calentamiento excepcional, una de las principales señales asociadas con el desarrollo de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno continúe intensificándose durante los próximos meses.
En medios y redes sociales ha comenzado a utilizarse el término “El Niño Godzilla” para describir un posible episodio de gran intensidad. Sin embargo, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señala que esta denominación no corresponde a una categoría científica; las categorías utilizadas son moderado, fuerte y muy fuerte.
La UNAM explica que El Niño altera la interacción entre el océano y la atmósfera, provocando cambios en la distribución de las lluvias y temperaturas en diferentes regiones del planeta.
Lluvias intensas, sequías y calor entre los posibles efectos
La intensidad del fenómeno puede generar lluvias torrenciales en algunas zonas y sequías en otras, dependiendo de la región y la época del año.
Entre los riesgos señalados por la OMM se encuentran inundaciones, sequías y episodios de calor extremo. La organización estima además que existe una probabilidad prácticamente total de que el episodio persista hasta febrero de 2027.
En América del Sur, por ejemplo, El Niño puede favorecer precipitaciones intensas en zonas de Ecuador y Perú, mientras que regiones de Australia y el sudeste asiático pueden experimentar condiciones más secas.
Los especialistas también mantienen vigilancia sobre sus posibles efectos en los océanos, la agricultura y los ecosistemas marinos. No obstante, la intensidad y distribución de los impactos todavía presentan incertidumbre, por lo que las proyecciones continuarán actualizándose conforme avance el fenómeno.

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