La República Democrática del Congo enfrenta una de sus peores crisis sanitarias luego de que el actual brote de ébola superara la barrera de las 3 mil personas fallecidas.
El brote, declarado en mayo de 2026, es provocado por la cepa Bundibugyo, y ya se ha extendido por seis provincias del país.
Los registros más recientes reportan 6 mil 186 casos y una tasa de letalidad cercana al 48.6 por ciento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que uno de los principales problemas es que las autoridades todavía no logran identificar todas las cadenas de transmisión.
Esto dificulta contener el avance de la enfermedad, particularmente en zonas donde existen problemas de infraestructura, desplazamientos de población y presencia de grupos armados.
OMS pide reforzar la respuesta sanitaria
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió aumentar los esfuerzos para contener el brote y localizar todas las cadenas de transmisión.
La organización estima que se requieren alrededor de 1,300 millones de dólares para ampliar la capacidad de atención y fortalecer las labores de respuesta.
Además, continúan los ensayos clínicos de tratamientos y vacunas dirigidos específicamente contra la cepa Bundibugyo, debido a que no existen actualmente vacunas o tratamientos aprobados específicamente para esta variante.
La situación ya convirtió a este brote en el más grave registrado en la República Democrática del Congo, superando al ocurrido entre 2018 y 2020, que dejó alrededor de 2 mil 300 fallecidos.
Las autoridades sanitarias continúan reforzando la vigilancia y atención en las zonas afectadas, mientras la OMS insiste en que será necesario identificar y cortar todas las cadenas de transmisión para frenar la epidemia.
Con más de 3 mil muertes y más de 6 mil casos confirmados, el brote representa actualmente uno de los mayores desafíos sanitarios que enfrenta la República Democrática del Congo.

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