El repunte se produjo después de que Arabia Saudí cerrara temporalmente su oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica que permite transportar crudo desde la zona del golfo Pérsico hasta el mar Rojo sin utilizar el estrecho de Ormuz.
La decisión ocurrió después de ataques contra infraestructura energética saudí, en un contexto de creciente tensión por la guerra en Medio Oriente.
El oleoducto tiene capacidad para transportar alrededor de 7 millones de barriles diarios y se ha convertido en una ruta especialmente importante debido a las dificultades que enfrenta el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz.
Durante las primeras operaciones de este lunes, el Brent llegó a superar los 108 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense WTI también avanzó y se ubicó por encima de los 103 dólares.
Temor a interrupciones mantiene presión sobre los precios
El mercado energético permanece atento a la posibilidad de que las interrupciones en las principales rutas de exportación se prolonguen.
El oleoducto Este-Oeste permite a Arabia Saudí evitar parcialmente el estrecho de Ormuz, una de las principales vías mundiales para el transporte de petróleo. Su cierre aumenta la preocupación entre compradores y refinerías asiáticas sobre la disponibilidad de crudo.
A esta situación se suman los ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz y la creciente actividad de los hutíes en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que incrementa los costos y riesgos del transporte energético.
El avance del petróleo también genera preocupación por sus efectos sobre la inflación mundial, ya que un aumento prolongado del precio del crudo puede elevar los costos de combustibles, transporte y otros productos.
Por ahora, los mercados permanecen atentos a la evolución del conflicto y a la duración del cierre del oleoducto saudí, factores que podrían determinar si el precio del petróleo continúa aumentando.

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