Se lo difícil que es llegar allá, presentar el examen personalmente, ver caras por primera vez, pagar hotel, comida y transporte público y esperar nervioso el resultado que me conceda el derecho de sentarme en uno de los pupitres de la UNAM, uno de los centros universitarios que por calidad figura entre los mejores cien del mundo.
Como se pudo, llegué a la avenida IMAN, algo alejada del Estadio Azteca, con rumbo a la salida hacia Cuernavaca, donde se concentraron miles de espirantes a las facultades que en los años 70 tenía la UNAM, una institución de educación superior que gozaba de inmaculado prestigio.
Detalles del examen que presenté no recuerdo alguno, pero si una lista de preguntas que hablaban de todo y para fortuna mía recibí un escrito donde se me notificaba que fui aprobado, lo que me sacudió porque no me imaginaba la aventura en la que me iba a internar allá en el Distrito Federal.
Con alegría como debe de ser y con tristeza, también, porque tenía que separarme de mi adorada familia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, inicié en el camino universitario donde se aprende de todo por el lado correcto, además de que permite conocer a nuevos camaradas nacionales y extranjeros que se notaban temerosos.
Hoy la UNAM y su nombre estuvo en entredicho por determinadas irregularidades que afectaron a los aspirantes del nuevo ciclo escolar otoño 2026, un problema que ya se superó, pero que dejó huella y sabor amargo en muchas bocas.
Son más de 58 mil los jóvenes que presentaron ese examen, de los cuales más de 2 mil lo harán en cuatro lugares de provincia, entre los que no figura Tamaulipas.
Eso significa que los de aquí prefieren estudiar en la UAT y ocupar uno de sus espacios, porque serán más de 2 mil los nuevos que ingresaran y hará que esa máxima casa de estudios busque superar los 45 mil que ya tienen un lugar.
Ya lo dijo el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, quien ha hecho recorridos por las instalaciones de las facultades universitarias para garantizar su buen estado, el orden laboral y administrativo y la buena atención que deben brindar los 2 mil 700 catedráticos con que se cuenta, para el buen recibimiento a los nuevos.
La UNAM está lejos y la UAT está cerca y habría que preguntarle a los de nuevo acceso porqué prefirieron a la universidad de Tamaulipas, que ha demostrado que también tiene lo suyo.
Las cifras hablan y nadie las desmiente.
Correo electrónico: [email protected]

Discussion about this post