El Caribe mexicano enfrenta una de las mayores arribazones de sargazo de las que se tiene registro, con enormes cantidades de esta macroalga llegando a las costas y modificando el tradicional paisaje de aguas turquesas y arena blanca.
De acuerdo con un reporte publicado por Naiz, el sargazo comenzó a llegar este año desde febrero y con una intensidad inusual, extendiendo el problema durante más meses de lo habitual y afectando tanto a las playas como a la actividad turística.
Una enorme franja de sargazo avanza hacia las costas
El fenómeno está relacionado con el llamado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una gigantesca concentración de macroalgas que se extiende aproximadamente 9 mil kilómetros entre las costas de África, Brasil y el Caribe.
Su crecimiento está relacionado con una combinación de factores. Entre ellos se encuentran la disponibilidad de nutrientes que llegan al océano a través de grandes ríos, el aumento de la temperatura marina y las condiciones de corrientes y vientos que transportan las algas hacia las costas.
El problema no afecta únicamente a México. Más de 30 estados y territorios del Caribe han registrado arribazones importantes, desde República Dominicana hasta Barbados.
En Quintana Roo, playas de destinos como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Puerto Morelos, Cozumel y Mahahual han enfrentado acumulaciones importantes.
El sargazo golpea al turismo y a los ecosistemas
La llegada masiva de la macroalga representa un desafío para el sector turístico, debido a que las acumulaciones cambian el aspecto de las playas y generan olores desagradables durante su descomposición.
En Quintana Roo, la ocupación hotelera rondó 57 por ciento durante julio, en plena temporada vacacional, de acuerdo con los datos citados por Naiz.
Pero el impacto no se limita al turismo.
Cuando permanece en el mar formando grandes concentraciones, el sargazo puede reducir la cantidad de luz que llega a los arrecifes de coral y a los pastos marinos, ecosistemas fundamentales para numerosas especies.
Una vez que llega a la costa y comienza a descomponerse, libera sustancias como amoníaco y ácido sulfhídrico, responsables del característico olor a azufre que suele acompañar a las grandes acumulaciones.
El pasado 21 de julio, miles de peces fueron encontrados muertos frente a Puerto Morelos. Investigadores de la UNAM señalaron que la falta de oxígeno asociada con la gran cantidad de sargazo podría estar relacionada con el fenómeno.
México busca convertir el problema en una oportunidad
Ante el crecimiento del fenómeno, autoridades y empresas han comenzado a buscar alternativas para recolectar y aprovechar el sargazo.
Entre las estrategias se encuentran barreras flotantes, embarcaciones especializadas y proyectos para transformar la macroalga en productos comerciales.
Algunas empresas ya utilizan el sargazo para elaborar bioestimulantes agrícolas, cosméticos, sandalias, lápices y otros biomateriales.
Incluso existen proyectos para fabricar materiales de construcción. En Quintana Roo se desarrolla un tabique denominado SargaBlock, elaborado con una combinación de sargazo y materia orgánica.
El Gobierno mexicano también prepara un plan integral que contempla ampliar la capacidad de recolección en el mar, impulsar investigaciones científicas y apoyar proyectos relacionados con el aprovechamiento de la macroalga.
Sin embargo, especialistas y empresarios advierten que la economía circular por sí sola no resolverá el problema en el corto plazo, por lo que será necesario mantener acciones de prevención y recolección.
La crisis también ha impulsado la búsqueda de una respuesta regional. La Asociación de Estados del Caribe trabaja en un proyecto para coordinar esfuerzos entre los países afectados, debido a que ninguna nación puede enfrentar por sí sola la magnitud de los arribazones.
El sargazo, que durante años fue visto únicamente como un problema temporal de las playas, se ha convertido ahora en un desafío ambiental, turístico y económico de alcance regional.

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