LO CLARO. La incorporación de las licenciaturas en Contador Público y Enfermería de la UAT al Padrón Nacional de Alto Rendimiento Académico EGEL Plus representa un beneficio directo para el estudiantado, al fortalecer el valor académico de su formación y ofrecer un respaldo externo a las competencias adquiridas durante su trayectoria universitaria, particularmente al tratarse de programas donde entre 70 y 90 % de sus egresados alcanzan resultados satisfactorios o sobresalientes.
Para la sociedad tamaulipeca, este reconocimiento se traduce en profesionistas mejor preparados en áreas estratégicas como la administración, las finanzas y la salud, capaces de incorporarse con mayores herramientas al mercado laboral y contribuir al desarrollo económico y al bienestar social del estado.
Además, la evaluación estandarizada permite a la Universidad identificar áreas de mejora y elevar permanentemente la calidad de la educación superior que ofrece a Tamaulipas.
LO CLAROSCURO. México ha tenido al menos tres grandes momentos económicos. El primero ocurrió durante el Virreinato, cuando la Nueva España fue uno de los grandes centros productores de plata del mundo y el real de a ocho terminó convertido en moneda internacional.
El segundo llegó durante el Porfiriato, con la expansión del ferrocarril, la entrada masiva de capital extranjero y una reorganización de las finanzas públicas encabezada por José Yves Limantour. El tercero apareció un siglo después con los grandes descubrimientos petroleros de los años setenta.
Quizá estemos entrando en un cuarto momento.
La diferencia es que esta vez la riqueza mexicana está menos relacionada con algo que tengamos que sacar del subsuelo. Tiene que ver con estabilidad financiera y con nuestra ubicación junto a Estados Unidos.
Vale la pena comenzar por Limantour porque existen semejanzas interesantes.
Llegó a la Secretaría de Hacienda en 1893 y permaneció hasta 1911. México arrastraba buena parte de los problemas financieros del siglo XIX; deuda, poco crédito internacional, recaudación insuficiente y una moneda vulnerable a los movimientos internacionales de la plata. Limantour puso orden.
Los ingresos federales, que rondaban los 15.8 millones de pesos en 1870, llegaron a 111 millones en 1910.
México comenzó a recuperar crédito internacional y llegaron capitales para ferrocarriles, minería, electricidad, bancos e industria.
En 1897 se expidió la Ley General de Instituciones de Crédito. En 1905 llegó la reforma monetaria que llevó al país al patrón oro y se creó el Fondo Regulador de la Moneda, antecedente del Banco de México.
Limantour entendió algo sencillo. Para atraer dinero, había que generar confianza.
El modelo tuvo enormes problemas sociales. La riqueza se concentró, los salarios quedaron rezagados y la desigualdad terminó siendo uno de los ingredientes de la Revolución.
Después vino el petróleo.
Durante los años setenta los descubrimientos de enormes yacimientos cambiaron nuevamente las expectativas sobre México. Cantarell terminó convertido en uno de los campos petroleros más importantes del mundo y José López Portillo llegó a hablar de la necesidad de “administrar la abundancia”.
Ahora estamos frente a otra situación.
El dólar ha regresado a niveles inferiores a 17 pesos. El 27 de agosto el FIX del Banco de México fue de 16.9712 pesos por dólar.
Hace apenas 19 meses, en enero de 2025, había llegado a 20.80. La diferencia ronda los cuatro pesos.
Y esto ocurre con Donald Trump en la Casa Blanca, amenazas arancelarias y la revisión permanente de la relación comercial y política.
El peso está entre las monedas emergentes de mejor comportamiento.
Parte de esa fortaleza viene de afuera. El dólar se ha debilitado y las tasas mexicanas siguen siendo atractivas para inversionistas financieros. Atribuir todo el resultado al gobierno mexicano sería incorrecto.
Las reservas internacionales mexicanas superan los 258 mil millones de dólares. La inflación general se encuentra alrededor del tres por ciento. Durante el primer semestre de 2026 México recibió 34 mil 968 millones de dólares de inversión extranjera directa, la cifra más alta registrada para un primer semestre.
Pero quizá el dato más interesante está en las exportaciones.
Durante el primer semestre de 2026 México exportó cerca de 83 mil millones de dólares en servidores de cómputo.
El país que durante décadas identificamos con automóviles, televisores y autopartes está entrando también en la cadena productiva relacionada con inteligencia artificial y procesamiento de información.
México tiene además algo que ningún gobierno tuvo que construir.
Tres mil 152 kilómetros de frontera con Estados Unidos.
Carreteras, ferrocarriles, puertos en dos océanos, plantas automotrices, industria aeroespacial, electrónica, trabajadores especializados y más de tres décadas de integración productiva con Estados Unidos y Canadá.
China puede construir fábricas más grandes. Vietnam puede producir más barato; India puede ofrecer millones de trabajadores.
Ninguno puede mudarse junto a Texas.
Pero el crecimiento económico sigue siendo bajo. La inversión pública enfrenta restricciones. La deuda y el déficit obligan a cuidar las finanzas federales. La inseguridad continúa siendo un costo para las empresas y la revisión del T-MEC mantiene abierta una fuente importante de incertidumbre.
El peso fuerte también tiene perdedores. Los exportadores reciben menos pesos por sus dólares y las familias mexicanas que reciben remesas sienten el mismo efecto.
El 17 de agosto Ciro Gómez Leyva publicó una columna titulada 17 pesos en tiempos de francotiradores. Recordó que el dólar había llegado a 20.80 pesos antes de la llegada de Trump, que posteriormente bajó de 18 y que muchos calificaron aquella apreciación como un espejismo.
Ciro escribió una frase poco habitual entre los críticos del gobierno “Algo, no obstante, se debe estar haciendo bien en México”.
Reconocer un buen dato económico jamás obliga a convertirse en partidario del gobierno.
México tuvo plata durante el Virreinato. Tuvo capital, ferrocarriles y a Limantour durante el Porfiriato. Tuvo petróleo en los setenta.
Hoy tiene una moneda fuerte, reservas históricas, nuevas industrias tecnológicas y tres mil kilómetros de frontera con el mercado más grande del mundo. Puede ser nuestro cuarto momento.
Hasta Ciro lo vio.
COLOFÓN: No importa Cortés, Madero, Juárez ni AMLO. Importa la prosperidad del pueblo… y parece que nos involucra a todos.
@deandaalejandro

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