En 1972, Deliverance, dirigida por John Boorman, presentó una de las escenas más memorables del cine de aventuras con un duelo musical entre un banjo y una guitarra. El joven Billy Redden, de apenas 15 años, fue elegido para interpretar a Lonnie, un personaje que se convertiría en un símbolo del filme.
Un duelo musical inolvidable
La trama de Deliverance sigue a cuatro amigos de Atlanta que deciden recorrer un río de Georgia antes de que la construcción de una presa transforme la zona. Sin embargo, lo que comienza como una escapada se convierte rápidamente en una lucha por la supervivencia.
Antes de que la tensión aumente, el grupo se detiene en una comunidad rural. Drew, el personaje de Ronny Cox, toma su guitarra y comienza a tocar frente a Lonnie, interpretado por Redden, quien sostiene un banjo. La escena avanza de un intercambio tímido a un verdadero duelo musical con Dueling Banjos.
Lo curioso es que Billy Redden no sabía tocar el banjo. Durante el casting en Georgia, Boorman quedó cautivado por su rostro y lo eligió, a pesar de que no tenía experiencia musical. Para lograr que la escena fuese creíble, un joven se escondió detrás de Redden y movió su mano para simular que él tocaba el instrumento. Gracias a los ángulos de cámara, la ilusión se mantuvo intacta.
El legado de Dueling Banjos
La música que se escucha en la película no salió del banjo de Redden. La versión de Dueling Banjos fue interpretada por los músicos Eric Weissberg y Steve Mandell, quienes ganaron un Grammy en 1974 por Mejor Interpretación Instrumental Country.
Tras el rodaje, Boorman le regaló a Redden el banjo utilizado, aunque su madre tuvo que venderlo más tarde para cubrir las cuentas familiares. Con el tiempo, Redden confesó que le dolió perderlo, aunque comprendía la situación.
Deliverance tuvo un presupuesto de 2 millones de dólares y recaudó más de 46 millones en taquilla estadounidense. La película no solo se destacó por su escena musical, sino que también se convirtió en uno de los thrillers de supervivencia más influyentes de su época, recibiendo tres nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director.
Más de 50 años después de su estreno, la icónica escena sigue impactando a las audiencias. Un guitarrista sonríe y un joven inexpresivo responde con su banjo, creando un momento de conexión que trasciende las palabras, mientras el truco del brazo escondido permanece oculto.
Fuente: SensaCine

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