Aunque Japón mantiene los llamados Tres Principios No Nucleares —no poseer, no producir y no permitir la introducción de armas nucleares en su territorio—, algunos sectores políticos han comenzado a plantear la necesidad de abrir un debate sobre el papel de la disuasión nuclear ante el actual escenario geopolítico.
El tema ha cobrado fuerza mientras el Gobierno revisa su estrategia de seguridad nacional y aumenta la preocupación por el desarrollo militar de China, los programas armamentistas de Corea del Norte y la guerra en Ucrania.
Un delicado equilibrio entre historia y estrategia
Pese a la discusión, la primera ministra Sanae Takaichi reiteró recientemente el compromiso del Gobierno con los principios antinucleares durante la conmemoración del 81 aniversario del bombardeo de Hiroshima, subrayando que Japón seguirá promoviendo un mundo libre de armas nucleares.
Sin embargo, expertos señalan que el país continúa dependiendo del “paraguas nuclear” de Estados Unidos como parte de su estrategia de defensa, lo que mantiene abierto el debate sobre cómo equilibrar su histórica postura pacifista con los desafíos de seguridad del siglo XXI.

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