Ciudad de México (20 de agosto de 2026).- El acceso a la compra de vivienda en México enfrenta un cuello de botella: la dificultad de los compradores para consolidar el enganche inicial. Este requisito, que suele representar entre el 10 y el 20 por ciento del valor del inmueble, se ha convertido en una de las principales barreras para adquirir un patrimonio propio.
Según especialistas del sector, los jóvenes son uno de los grupos más afectados. Aunque se incorporan cada vez más a la actividad crediticia, muchos no logran reunir el capital necesario para el anticipo debido a los bajos niveles de ahorro y al incremento en los precios de las propiedades.
El precio promedio de una vivienda en el país supera el millón y medio de pesos, de acuerdo con datos de la Sociedad Hipotecaria Federal. Para una casa de ese valor, el enganche puede oscilar entre 150 mil y 300 mil pesos, sin contar los gastos de escrituración y otros costos asociados.
Instituciones financieras y desarrolladores han impulsado esquemas alternativos, como programas de renta con opción a compra o créditos con menor anticipo, para facilitar el acceso. Sin embargo, la mayoría de los compradores sigue dependiendo de ahorros propios o de apoyos familiares.
Expertos señalan que el enganche no solo reduce el monto del crédito, sino que también mejora las condiciones de la hipoteca y disminuye el riesgo para los bancos. La falta de este capital inicial limita las opciones de financiamiento y retrasa la decisión de compra de miles de familias.

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