La medida fue aprobada durante una reunión de emergencia del Consejo de Ministros y anunciada por el primer ministro interino, Ilie Bolojan, quien explicó que la prolongada sequía redujo el caudal del Danubio a menos de la mitad de sus niveles habituales.
Esta situación obligó a detener uno de los reactores de la central nuclear de Cernavoda, mientras existe el riesgo de que una segunda unidad también tenga que salir de operación en los próximos días.
Buscan evitar una mayor crisis energética
El Gobierno advirtió que, si ambos reactores dejan de operar, Rumania perdería cerca del 20 % de su producción nacional de electricidad, una fuente clave para garantizar el suministro continuo, especialmente durante la noche.
Las autoridades aclararon que el estado de alerta nacional no implica restricciones para la población, sino que busca agilizar la coordinación entre las instituciones responsables de energía, transporte, gestión del agua y protección civil para enfrentar la emergencia.

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