Cinco años después del regreso de los talibanes al poder en Afganistán, unas 2.4 millones de niñas continúan excluidas de la educación secundaria, según el más reciente balance de la UNESCO. El país mantiene la prohibición formal de que niñas y mujeres accedan a la educación secundaria y superior.
Niñas afganas han pasado cinco años sin secundaria
La prohibición comenzó tras el regreso de los talibanes a Kabul en agosto de 2021. Lo que inicialmente fue presentado como una medida temporal terminó convirtiéndose en una restricción permanente para millones de niñas.
Casos como los de Farogh y Sahar, quienes tenían 11 y 13 años cuando dejaron las aulas, muestran el impacto de la medida. Cinco años después, una permanece confinada en su vivienda y la otra enfrenta un matrimonio acordado por su familia.
La UNESCO señala que Afganistán es actualmente el único país del mundo que prohíbe formalmente la educación secundaria para niñas y mujeres. Desde 2022, más de 100 mil mujeres también han tenido que abandonar la universidad.
La prohibición también afecta el futuro económico de las mujeres
La exclusión educativa limita el acceso de las jóvenes a la educación superior, al empleo cualificado y a la independencia económica.
De acuerdo con la UNESCO, si la prohibición continúa, cerca de cuatro millones de niñas podrían quedar fuera del sistema educativo secundario para 2030. El organismo también advierte de una futura escasez de más de 11 mil profesoras cualificadas.
La situación también tiene consecuencias para la economía afgana. El Gobierno de facto ha reconocido un impacto económico de las restricciones a las mujeres, mientras organismos internacionales advierten sobre la pérdida de profesionales y el deterioro de servicios esenciales.
Para las niñas que fueron expulsadas de las aulas en 2021, el paso del tiempo ha significado perder prácticamente toda su adolescencia sin saber cuándo podrán regresar a la escuela.

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