Sin claridad desde los partidos políticos para proyectar candidaturas, tampoco puede existir en aquellos que se sienten merecedores del respaldo de la población o bien, con capacidad para una competencia ideológica y de verdadera representatividad social.
El asunto es que, a menos de ocho semanas del inicio del proceso electoral, en el escenario estatal hay una lucha por sobresalir entre infinidad de personas, la mayoría de ellas oportunistas de la política y autoconvencidos de que el pueblo los merece solo por la ocurrencia que tuvieron de buscar un cargo público vía elecciones, bajo el supuesto de estar en condiciones de hacer un mejor papel que cualquiera de los actuales alcaldes, diputados locales o diputados federales.
Por demás está decir que aquello que menos existe en esta época son prospectos surgidos desde la talacha partidista; gente que conoce el territorio y que sabe dónde están los electores porque ha sido gestora de demandas sociales. Tampoco los hay que hicieron suyos los documentos básicos, principios o actividades de los partidos por los que quieren ser postulados.
Ahora el asunto es más simple, porque conocen a alguien que anda en la política y les dijo que se aventaran a recorrer colonias y comunidades, que organicen bingos y que se tomen fotos con las personas en sus viviendas o en sus reuniones para que comiencen a pintar.
La cosa es que hagan ruido, que estén en las redes sociales, en medios de comunicación, con sus nombres en bardas, vehículos y carteles para que, llegado el momento, tumben a quienes hicieron carrera desde los partidos políticos, pero fallaron en la estrategia final para llegar a la candidatura ideológica, popular, social y sustentada en su capacidad de gestión.
En la primera semana de este mes, los responsables de los organismos electorales, llamados también árbitros de las elecciones se reunieron con el fin de empatar la votación para cargos locales, es decir, alcaldías, sindicaturas, regidurías y diputaciones locales, con las diputaciones federales, por tratarse otra vez de un proceso concurrente.
Bajo esa perspectiva, el 13 de septiembre venidero entrará en vigor el calendario electoral 2026-2027, mismo que armonizará las legislaciones electorales estatal y federal, definirá la duración de cada etapa, además de permitir que el proceso tenga un orden basado en la ley, reglamentos y acuerdos que deban ser sancionados por los consejos generales electorales a efecto de su absoluta validez.
Desde luego, para la buena política y para el logro de productos electorales que sirvan a la población, dejando de lado el oportunismo, las ocurrencias, los caprichos, los apadrinamientos y la equivocada actitud de sentirse merecedores de las preferencias ciudadanas, es fundamental que los dirigentes de los partidos políticos seleccionen bien a sus candidatas y candidatos, que no vendan las postulaciones y mucho menos abran la puerta a aprovechados de ocasión.
La elección de alcaldes, diputados locales y ocupantes de las curules federales en la Cámara Baja del Congreso de la Unión no se parecerá a ninguna de las anteriores, menos a la de 2024, porque no habrá votaciones para senadores ni presidente de la República. Prevalecerá el espíritu de las elecciones intermedias federales y estatales, en las que la cantidad de sufragios es más reducida.
El punto es que tanto oportunismo político se reflejará en una baja asistencia a las urnas el primer domingo de julio de 2027, aunque queda señalar, sin temor a equivocaciones, un hecho: si los partidos presentan candidatos que sean conocidos por su ideología, capacidad de gestión y por estar identificados con la población, la cantidad de votos crecerá.
Los otros
Si de diputados locales que quieren ser alcaldes se trata, debería producirse cuanto antes un acuerdo común que suene fuerte en las poblaciones a las que pertenecen, en especial Reynosa, porque allí una media docena quiere el cargo que ocupa Carlos Peña Ortiz y que tiene una sola silla. Pero, si ellas y ellos son seis, bonito ridículo hace al competir por las preferencias ciudadanas, en lugar de presentarse todos y presentar a la gente al mejor, cuya candidatura impulsarían de manera común.
Incluso, hasta se habla de competencia interna sin piso parejo, porque el hecho de que Humberto Prieto Herrera sea el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado le permite tener mano ante sus compañeras y compañeros, pero eso no quiere decir que sea el mejor.
A ello se debe que sigan vigentes en grado máximo las aspiraciones de la diputada Magaly Deándar Robinson, su compañera Eva Reyes González, del diputado Byron Alejandro Eduardo Cavazos Tapia y de sus compañeros Marco Antonio Gallegos Galván y Armando Zertuche Zuani.
También está el caso de Victoria, porque quieren la candidatura a la alcaldía el diputado federal José Braña Mojica, el hombre de apellidos del sur de Tamaulipas, en concreto de Tampico, así como las diputadas Blanca Anzaldúa Nájera y Judith Katalyna Méndez Cepeda, en el entendido de que es mejor vista la postulación de esta última, quien fue directora del Instituto de la Juventud.

Discussion about this post