Con las vacaciones encima, es de buen augurio saber que los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, ENSU, correspondientes al reciente mes de junio, son positivos.
En el entendido de que se trata de la percepción de las personas sobre preguntas clásicas relativas a la seguridad, entre otras, como la apreciación de este elemento en el lugar donde viven, la identificación de los sitios de mayor riesgo, cómo pinta el futuro inmediato y cuáles son las conductas delictivas que observan, mismas que, sumadas y analizadas, permiten determinar la sensación que tiene la sociedad.
En Ciudad Victoria, las y los ciudadanos que formaron parte de la muestra encuestada observaron una mejoría, porque en el último trimestre el indicador bajó de 49.5 a 47.5, dos puntos que son significativos si se considera que en Reynosa ocurrió lo contrario, ya que subió de 86.1 a 86.6, unas décimas, pero aumentó.
En tanto, Tampico y Nuevo Laredo tienen los mejores números positivos. En Tampico, durante los últimos dos trimestres, el indicador se ha mantenido en 28 por ciento, dentro de un escenario en el que Saltillo registra 16.9; Piedras Negras, Coahuila, 13.9; y San Pedro Garza García, Nuevo León, 10.6, que son los niveles más bajos en la medición realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI.
Nuevo Laredo, el municipio fronterizo, bajó 8.3 puntos porcentuales al pasar de 34.8 a 26.5, para quedar incluso por debajo de Tampico y convertirse en una de las áreas urbanas con cambios estadísticamente significativos en cuanto a la percepción de inseguridad de las personas mayores de 18 años. Esta condición debe ser valorada, al estar en el grupo de ciudades con reducción de la percepción de inseguridad, entre las que se encuentran Los Mochis, Sinaloa; Campeche, Campeche; Tepic, Nayarit; y Zapopan, Jalisco.
En diciembre de 2021, la población percibía el asunto de la seguridad como de riesgo en un 68.5 por ciento. Un año después, el indicador bajó a 64.2 y, en 2023, cayó a su nivel más bajo, 59.1, al ubicarse por debajo del 60 por ciento. En 2024 llegó a 61.7 y, en 2025, se redujo a 63.8.
Después de la medición de cinco diciembres consecutivos, es decir, de 2021 a 2025, en dos trimestres la percepción se redujo al ubicarse en 61.5 durante marzo y, en las encuestas de junio, en 59.8, otra vez por debajo del 60 por ciento, algo que no se observaba desde diciembre de 2023 y el tercer trimestre de 2024, cuando bajó hasta 58.6.
Cuando hay datos para hablar del asunto de la seguridad y su percepción por parte de la ciudadanía, quedan grandes enseñanzas debido a que es el indicador más sensible desde antes de 2010, cuando las cosas cambiaron en México debido a la presencia de grupos que se mueven al margen de la ley y mantienen a la población con el Jesús en la boca.
Así que, en el caso de Tamaulipas, que los datos sean positivos debe tomarse como una lección derivada de las Mesas de Seguridad y Paz, en las que se analizan diariamente los asuntos de seguridad y de las que el gobernador, doctor Américo Villarreal Anaya, está muy pendiente para que las corporaciones encargadas de brindar seguridad a la población se movilicen de inmediato y contengan cualquier conflicto que afecte a la ciudadanía.
La encuesta del INEGI muestra que, junto con Reynosa, en Tamaulipas, otras ciudades con una percepción de inseguridad superior al promedio nacional de 59.8 por ciento son Irapuato, Guanajuato, con 91.2; Culiacán Rosales, Sinaloa, con 90.8; Villahermosa, Tabasco, con 84.2; Uruapan, Michoacán, con 83.1; Ciudad Obregón, Sonora, con 82.4; y Chilpancingo, Guerrero, con 81.4.
Con motivo de las vacaciones de verano, que ya se viven a plenitud, porque al terminar julio y comenzar agosto la vorágine laboral, social y hasta política estará casi en la normalidad, excepto porque el ciclo escolar comenzará hasta después de la mitad de agosto en educación superior y hasta finales de mes en el nivel básico, ya que los estudiantes regresarán a las aulas el día 31, la sensación de seguridad en Tamaulipas debe fortalecerse.
Esto se debe a que el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Seguridad Pública, trazó una línea de acción fundamental: la vigilancia en carreteras para que los viajeros y sus familias lleguen con bien de un sitio a otro.
Con esta estrategia, el titular del Poder Ejecutivo favorece el turismo y, de esa manera, la posibilidad de que las predicciones realizadas por los funcionarios del ramo se cumplan, al alcanzarse una afluencia superior a los cuatro millones de visitantes en playas, balnearios, ríos, presas, parajes rurales y, desde luego, las ciudades.
Datos proporcionados por personas que estuvieron en los últimos tres días en la Playa La Pesca, en Soto la Marina, precisan que los servicios turísticos de hospedaje, restaurantes y suministro de víveres en tiendas de conveniencia, así como combustibles y snacks en la orilla de la playa, tienen una gran demanda.
Otros datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana correspondientes al segundo trimestre de 2026 indican que, según el tipo de lugar, la percepción de inseguridad disminuyó en las carreteras, a nivel nacional, al pasar de 60.1 por ciento en marzo a 56.3 en junio.
En cuanto a las calles, también bajó de 65.3 a 63.4; en parques y centros recreativos descendió de 46.7 a 45.4; mientras que en automóviles, centros comerciales y centros de trabajo se redujo alrededor de dos puntos porcentuales de marzo a junio.
Buena seguridad, buenas vacaciones

Discussion about this post