La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el fenómeno de El Niño evolucionará rápidamente durante los próximos meses. El organismo científico prevé que alcance una intensidad fuerte, lo que incrementará la probabilidad de desastres naturales a nivel global.
Se anticipan temperaturas superiores a la media en la mayor parte de las zonas habitadas del planeta. Este calentamiento en las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental registrará anomalías térmicas superficiales superiores a los 2 grados centígrados entre julio y septiembre.
Riesgos meteorológicos y alteración de precipitaciones
La agencia de la ONU alertó que el evento incrementará el riesgo de olas de calor marítimas y terrestres, así como sequías y lluvias torrenciales. La máxima intensidad del fenómeno suele registrarse entre noviembre y febrero, prolongando sus efectos climáticos hacia el año siguiente.
Los modelos meteorológicos estiman un aumento de lluvias en el Pacífico ecuatorial. Simultáneamente, se proyectan condiciones inusualmente secas en Australia, el subcontinente indio, Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica. En contraste, el suroeste de Estados Unidos enfrentará un periodo más húmedo.
Despliegue de alertas tempranas y prevención
Frente a esta coyuntura climática, la OMM movilizará su sistema de alertas tempranas y pronósticos estacionales. La prioridad es coordinar estrategias de mitigación con gobiernos y agencias humanitarias para proteger sectores vulnerables, principalmente la agricultura y la salud pública.
El cambio climático funciona como un catalizador que amplifica los impactos naturales de El Niño. El episodio previo registrado entre 2023 y 2024 fue un factor determinante para establecer nuevos récords de temperatura global, provocando graves sequías e incendios forestales en múltiples regiones.

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