Tras un juicio que se prolongó durante cuatro años y más de 280 audiencias, un tribunal de Génova condenó a 32 de los 57 acusados por su responsabilidad en el derrumbe del puente Morandi, una de las mayores tragedias de infraestructura en la historia reciente de Italia.
La pena más severa fue para Giovanni Castellucci, exconsejero delegado de Autostrade per l’Italia (ASPI), quien recibió 12 años de prisión. También fueron sentenciados antiguos directivos de la concesionaria, responsables de la empresa de ingeniería SPEA y exfuncionarios del Ministerio de Infraestructuras por delitos relacionados con homicidio por negligencia, derrumbe imprudente y omisión de medidas de seguridad.
El colapso pudo evitarse, concluyó la investigación
El 14 de agosto de 2018, un tramo del puente Morandi colapsó mientras decenas de vehículos circulaban sobre la estructura durante una intensa tormenta. El accidente dejó 43 personas fallecidas, cientos de damnificados y provocó una profunda revisión de la seguridad de la infraestructura vial italiana.
La Fiscalía sostuvo que el desplome fue consecuencia de años de mantenimiento deficiente, advertencias ignoradas y retrasos deliberados en las reparaciones para reducir costos. Aunque 25 acusados fueron absueltos o quedaron exentos por prescripción, los familiares de las víctimas calificaron la sentencia como un paso importante hacia la justicia. El puente fue demolido y sustituido por una nueva estructura inaugurada en 2020.

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