La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), organización católica ultratradicionalista cuyos miembros son conocidos como “lefebvrianos”, consagró a cuatro nuevos obispos en la localidad de Écône, Suiza. El acto se ejecutó sin el mandato pontificio requerido, lo que activa la excomunión inmediata de los involucrados y formaliza un nuevo cisma en la Iglesia católica.
La ceremonia se celebró ante una concentración de aproximadamente 15,000 personas y fue transmitida en plataformas digitales. La cúpula de la FSSPX rechazó las amonestaciones previas del Vaticano, que había advertido explícitamente sobre las consecuencias canónicas de realizar estas ordenaciones ilícitas.
Los nuevos obispos y el relevo de la cúpula tradicionalista
El rito litúrgico se ofició en latín y de espaldas a los asistentes, bajo los parámetros previos al Concilio Vaticano II. La ceremonia estuvo presidida por el obispo español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, los únicos prelados en funciones que quedaban de la tanda de ordenaciones prohibidas de 1988.
Los cuatro nuevos obispos consagrados son:
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Pascal Schreiber (Suiza)
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Michael Goldade (Estados Unidos)
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Michel Poinsinet de Sivry (Francia)
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Marc Hanappier (Francia)
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ya había tipificado esta acción como un acto cismático. La consagración de obispos sin la aprobación expresa del papa conlleva la excomunión automática (latae sententiae) contemplada en el Código de Derecho Canónico.
Justificación de la FSSPX y el conflicto teológico
Durante la homilía, el superior general de la fraternidad, Davide Pagliarini, defendió la decisión institucional y rechazó los calificativos de rebeldía, argumentando que la medida busca proteger la tradición eclesiástica. Pagliarini cuestionó la línea de apertura ecuménica de la Santa Sede y el diálogo con otras confesiones religiosas.
La congregación, fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, opera bajo un desacuerdo sistemático con las reformas del Concilio Vaticano II. La estructura cuenta actualmente con 720 sacerdotes y una base estimada de medio millón de fieles a nivel global, quienes ahora quedan formalmente al margen de la comunión con Roma.
Antecedentes de excomunión y tensiones regulatorias
Este escenario repite la crisis de 1988, cuando el papa Juan Pablo II excomulgó al fundador Marcel Lefebvre tras ordenar a sus primeros obispos. Aunque el papa Benedicto XVI levantó dichas excomuniones en 2009 en un intento de reconciliación, las negociaciones doctrinarias posteriores no prosperaron.
La tensión normativa se agudizó tras las restricciones impuestas en 2021 a la celebración de la misa tradicional en latín, revirtiendo la apertura que se había otorgado años antes. Con esta nueva ordenación unilateral, la FSSPX interrumpe la vía de diálogo institucional con el Vaticano.

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