La nueva actividad eruptiva del volcán Etna, el más alto y activo de la placa europea, obligó a las autoridades italianas a decretar el cierre parcial del espacio aéreo en la isla de Sicilia. Esta medida preventiva afectó directamente las operaciones del aeropuerto de Catania-Fontanarossa debido a la alta concentración de ceniza en la atmósfera.
El incremento en la actividad explosiva fue registrado por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia, que detectó una emisión constante de fragmentos piroclásticos y material volcánico proveniente de los cráteres principales.
Suspensión de vuelos en el aeropuerto de Catania por nube de ceniza
La sociedad gestora del aeródromo (SAC) determinó la suspensión total de los vuelos con destino a Catania tras la formación de una columna de humo y ceniza de 1.5 kilómetros de altura. Los vientos en la región oriental de Sicilia desplazaron la nube contaminante hacia el sur del volcán, comprometiendo la visibilidad y la seguridad de las rutas aeronáuticas.
Aunque los aterrizajes quedaron cancelados provisionalmente, las autoridades aeroportuarias mantuvieron activas de forma restringida las operaciones de salida para las aeronaves que ya permanecían en tierra, solicitando a los usuarios verificar el estado de sus viajes con las aerolíneas.
Monitoreo técnico del INGV sobre la actividad del Etna
El proceso eruptivo actual inició formalmente a finales de junio con la presencia de flujos de lava menores. Los reportes científicos del INGV detallaron que, tras una breve pausa en las coladas magmáticas superficiales, el volcán reactivó su fase explosiva liberando ceniza fina que se dispersó sobre los municipios colindantes a la falda de la montaña.
Las autoridades de protección civil italiana mantienen el nivel de alerta técnica y el monitoreo de la deformación del terreno, mientras los equipos de limpieza evalúan la acumulación de material en las pistas de rodaje de la provincia siciliana.

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