La falta de control aduanero en las zonas francas y las debilidades en la cadena de suministros facilitan el comercio ilícito de tabaco, alcohol y agroquímicos en Centroamérica. Así lo demostró la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (Tracit) en su última evaluación regional.
El documento presentado en Panamá por el director general de Tracit, Jeffrey Hardy, analiza el desempeño del istmo dentro del Índice de Comercio Ilícito 2025. El estudio evalúa 158 economías globales basándose en su marco regulatorio, niveles de corrupción y control logístico.
Posiciones por país en el Índice de Comercio Ilícito 2025
Costa Rica y Panamá se posicionaron como las naciones mejor evaluadas de la región centroamericana. El territorio costarricense ocupa el puesto 68 a nivel mundial con 51.2 puntos, mientras que el mercado panameño se ubica en la posición 81 con 49.6 unidades.
El resto del istmo muestra un rezago considerable en sus sistemas de prevención. El Salvador ocupa el puesto 96, seguido por Belice en el 103, Guatemala en el 106, Honduras en el 129 y Nicaragua en el lugar 149 con la calificación más baja del bloque regional.
El rol de las zonas francas en el contrabando regional
El informe técnico señala de forma directa a la Zona Libre de Colón en Panamá y la zona de Corozal en Belice. Ambas áreas operan con altos volúmenes de reexportaciones, mínima inspección física de mercancías de alto riesgo y baja transparencia sobre los beneficiarios finales.
Para mitigar esta problemática, Tracit propuso someter legalmente a las zonas francas bajo la jurisdicción directa de las aduanas nacionales. Esta medida otorgaría facultades irrestrictas a las autoridades para aplicar normativas en perímetros financieros, almacenes y puntos de control.
Los productos con mayor afectación por el mercado ilegal
Los cigarrillos y las bebidas alcohólicas encabezan la lista de mercancías ilícitas en Centroamérica. A estos productos se suman los dispositivos electrónicos falsificados procedentes de China y Turquía, además de medicamentos adulterados como antibióticos y analgésicos de distribución masiva.
El sector agrícola también enfrenta mermas por la introducción de plaguicidas, fertilizantes y semillas robadas o falsificadas. Pese al entorno adverso, el organismo internacional destacó que los gobiernos del istmo incrementaron el desarrollo de salvaguardas institucionales coordinadas.

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