Los trabajadores de Ubisoft en Barcelona han iniciado una huelga de tres semanas tras el anuncio de la compañía de despedir a 51 empleados, lo que representa el 28% de su plantilla. Este recorte se produce justo antes del lanzamiento del remake de Assassin’s Creed Black Flag, programado para el 9 de julio.
Motivos de la huelga
Los paros están programados para los martes y jueves entre el 30 de junio y el 17 de julio. Según informa La Vanguardia, los empleados exigen mejoras en sus condiciones laborales, mayor conciliación, un aumento de salarios congelados desde hace años y, fundamentalmente, la posibilidad de negociar directamente con la matriz parisina los despidos. La principal demanda es un acuerdo que garantice que no habrá nuevos despidos durante al menos los próximos cinco años.
Un estudio rentable sin proyectos
Los trabajadores han señalado que Ubisoft Barcelona nunca ha registrado pérdidas, lo que hace cuestionar la necesidad del ERE. Al parecer, la decisión de despedir a empleados proviene de la matriz, que ha decidido no asignar más proyectos de Assassin’s Creed al estudio barcelonés. Esto ha llevado a la dirección local a prescindir del equipo que estaba trabajando en la franquicia. Según testimonios, esta situación se ha estado gestando desde mediados del año pasado.
Además, los empleados critican que los recortes se justifican como inevitables debido a la situación económica del sector, cuando consideran que son consecuencia de un modelo de desarrollo ineficiente. Mencionan una estructura jerárquica excesiva que ralentiza la toma de decisiones y proyectos distribuidos entre múltiples estudios, lo que encarece y dilata el trabajo. Ellos creen que los sobrecostes de este modelo son asumidos por los trabajadores.
La crisis de Ubisoft y el contexto global
La situación en Ubisoft Barcelona no es un caso aislado. En los últimos cinco años, la empresa ha llevado a cabo más de una decena de rondas de despidos, eliminando más de 1,200 puestos a nivel global solo en el último año, además de cierres de estudios en lugares como Belgrado y Winnipeg. En enero, la compañía anunció una reestructuración completa de su modelo de negocio, que ha llevado a ajustes de plantilla, a pesar de que filiales como la barcelonesa no presentaban números rojos.
Este conflicto se produce en un momento crítico para la industria. Recientemente, Xbox anunció el despido de 1,600 empleados y se ha confirmado el cierre de cuatro estudios, afectando a empresas como Bethesda, Activision y Mojang. A esto se suma el anuncio de Sony sobre el fin del formato físico. La huelga de Ubisoft Barcelona refleja una crisis global en un sector que parece enfrentar un futuro incierto.
Fuente: Areajugones

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