El incendio forestal registrado en Gironda, al suroeste de Francia y cerca de Burdeos, ha consumido alrededor de 42 mil hectáreas en menos de una semana y obligado a evacuar preventivamente a más de 220 mil personas, dejando un fuerte impacto económico en una de las principales regiones turísticas del país.
Las pérdidas afectan especialmente al sector turístico. La directora del Comité Regional de Turismo de Nueva Aquitania, Aurélie Loubes, informó que se han registrado numerosas cancelaciones incluso en zonas que no fueron alcanzadas por las llamas. Además, la Ciudad del Vino de Burdeos reportó una caída cercana al 70 % en sus visitantes, mientras que el turismo representa alrededor del 7 % del PIB de Gironda.
Mensajes contradictorios generan polémica
La controversia comenzó cuando la delegada del Gobierno en la región, Sophie Brocas, pidió a los turistas no viajar a Gironda hasta que el incendio estuviera bajo control e incluso recomendó a quienes ya se encontraban en la zona buscar otro destino. Días después, el ministro de Turismo, Serge Papin, contradijo ese mensaje al invitar a los visitantes a mantener sus planes, asegurando que gran parte del territorio permanece abierto y que las zonas evacuadas podrán reabrirse gradualmente durante agosto.
Aunque las condiciones meteorológicas han permitido estabilizar el incendio, las autoridades francesas mantienen la alerta debido a que aún existen focos activos y advierten que la temporada de incendios está lejos de concluir.

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