Gusta, place, atrae y hace feliz el momento que se abra a la buena música, esa extraña que no peca de comercial, pero cada vez conquista a más radioescuchas que están pendientes de lo que le regalan al oído casi sordo, que no ha tenido acceso más que a rolas trilladas que hablan de lo mismo sin provocar reacción.
Las escucho casi a diario y he notado que en diversos idiomas convierten los dos camellones de una avenida en las piernas abiertas de una mujer, nada que tiene que ver, pero se llega a la conclusión de que se está dibujando dos aspectos que el público afecto a las locuras debe relacionar hasta que alcance sentido.
Así existen muchas con diversos temas, canciones relacionadas con el amor, la libertad, la pasión, la protesta social y la naturaleza pura, que llega a convencer a aquellos radioescuchas tamaulipecos que escudriñan entre lo que hay para hacerlo suyo.
Recuerdo que desde que estudié periodismo en el DF, para evitar morir en la soledad en esa ciudad monstruo, tenía en mi poder un pequeño aparato de radio y, buscando como debe ser, me encontré con la cadena Alfa 91.3, que me gano rápido porque me relajaba, seducía y me acompañaba con su música en mis ratos de ocio, que no eran muchos.
Tenía de toda esa difusora y me refugiaba y me dormía con ella, aunque la mayoría de sus rolas eran en idiomas diversos que no entendía, pero me adaptaba día con día.
En lo que a Tamaulipas se refiere y sin hacer comparaciones, insisto en que place que una institución educativa superior abra el camino a magnas canciones que se desperdician sin haber razón, una oferta para que los radioescuchas las califiquen bien o mal, porque vale la pena.
El sonido de ellas mueve, acaricia, sacude y enseña que hay más de lo que es la música comercial que todos los días abarrota las frecuencias radiofónicas, todo a base de paciencia.
Y esto va porque Radio UAT está dando lo suyo y hace que- como es su cometido- fomente a pensar que existe otra música como la del poeta español y sus locuras, Joaquín Sabina, la excelente cantante cubana, Ivette Cepeda, Ana Belén y Víctor Manuel, con su rola Peces de Ciudad, el regiomontano, Gerardo Torres, quien es un buen trovador, la británica-canadiense Lara Fabián, Roko, Cristina Ramos, India Martínez y muchos más, que parece que apenas asoman la cabeza en México.
A la Universidad Autónoma de Tamaulipas y a su rector, Dámaso Anaya Alvarado, se les reconoce que se hace esta tarea con dificultad, pero por lo que me consta tengo cuates y muchos conocidos que preguntan quién es ese que canta y el nombre de la melodía.
Por eso le digo a la autoridad universitaria que Radio UAT no se olvide del mejor cantante del mundo, Dimash Qudaiberger, de origen coreano, quien con esa voz rebasa las seis octavas, lo que es increíble, por eso rompió récord cuando en meses anteriores se presentó en México.
Canta en diez idiomas y si de nosotros se trata, por México interpreta Bésame Mucho, con lo que deja con la boca abierta a propios y extraños.
Ahí está y ojalá que la difusora consentida de la UAT, lo incorpore.
Porque cantarle al amor y a la libertad, no es sencillo con esa voz.
Y que se diga a gritos como la canción.
“Yo te nombro libertad”.
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