“Algunas cosas salen bien, otras no tanto, pero vamos para delante, rendirse no es una opción”
El domingo pasado a ciento treinta millones de mexicanos se nos partió el corazón al ver como nuestra selección nacional de futbol era derrotada por el equipo inglés con un marcador global de tres a dos.
Pasamos del sueño y la ilusión de jugar por fin, a octavos de final a la desilusión e impotencia de ver que por esta vez no estamos a la altura de las grandes potencias futbolísticas.
Pero vayamos unos días atrás, once jugadores mexicanos, la mayoría jóvenes promesas se enfrentaron en cuatro partidos con un paso impecable futbolísticamente hablando y especialmente en el último contra Ecuador por la forma en que se desempeñó, nos hicieron soñar con llegar con paso firme al tan anhelado quinto partido.
Fueron cuatro días en que en todo el país se percibía un estado de ánimo optimista, de esperanza de que el triunfo sería de nuestro país.
Las apuestas y pronósticos eran del triunfo azteca de hasta 3 goles a favor.
En mi familia fui la única que externé la posibilidad de que nuestro equipo perdiera pues, aunque en el corazón quería un triunfo, mi mente me decía que los ingleses eran muy superiores en experiencia y capacidad futbolística.
El domingo vimos al equipo mexicano luchando desde el primer minuto tan es así que se dice que el árbitro no marco un penal a favor de México por considerar que era muy pronto sacar una tarjeta roja.
Vinieron los tres errores que todos vimos y cambió, una vez más el tan anhelado sueño.
Me centro en la afición, de pasar de la ilusión y júbilo a la decepción, frustración, tristeza y con el corazón partido también vimos el llanto de los jugadores, de los directivos.
Afortunadamente ya no hubo muertos por las celebraciones, ni incidentes graves por este resultado.
Como sucedió en Medellín, Colombia.
El joven jugador Andrés Escobar Saldarriaga accidentalmente metió un gol en su propia portería, jugando contra Estados Unidos, en el mundial de 1994.
Cuando regresó a su país fue asesinado por un sicario contratado por gente afectada económicamente y enojada por esta temprana eliminación.
Afortunadamente fue un hecho aislado y muy lamentable.
Ahora queda continuar con el plan de trabajo trazado desde hace tiempo, que el gobierno y directivos hagan su labor de fomentar un semillero de niños y jóvenes que puedan cumplir la meta tan anhelada dentro de cuatro años.
Es una gran noticia pues sabemos que cuando los mexicanos nos lo proponemos sabemos hacer cosas extraordinarias.
“El futbol es como la vida: hay que luchar hasta el final”
Diego Forlán.
PAZ Y BIEN

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