En recientes fechas se dieron a conocer una serie de audios que involucran a la gobernadora de Baja California Norte, Marina del Pilar. Lo que se puede escuchar en esos audios es que la gobernadora se ha reunido en otras ocasiones con personal de las agencias estadounidenses, sin especificar cuáles. En ese mismo audio se sugiere, por parte de una tercera persona que actúa como intermediario, una reunión en el consulado de Estados Unidos en Tijuana. Aparte, se ofrece ayuda para evitar sanciones y cargos; por último, se le menciona que el proceso incluye hablar con el FBI.
Después de darse a conocer el primer audio, la gobernadora admite la autenticidad del mismo, pero niega encuentros en lo oscurito; sin embargo, en el audio, habla de reuniones en tiempo pasado. El audio dejó más dudas que respuestas. En un segundo audio, la gobernadora menciona que tuvo una reunión con el Departamento de Justicia de Estados Unidos y que está dispuesta a cooperar y sentencia: “Eso es lo que yo he escuchado en las mesas de seguridad”, en clara referencia a las reuniones que los gobernadores tienen con autoridades federales. Tratando de establecer un control de daños, la oficina de la gobernadora da a conocer un comunicado en donde especifica que las reuniones se dieron con personas que se presentaron como agentes o intermediarios de autoridades estadounidenses sin acreditar formalmente la representación; además, menciona que toda la comunicación con el gobierno de Estados Unidos es por los canales oficiales.
Después del comunicado aparecen las preguntas obvias: ¿Cómo es posible que tenga reuniones con personas que ni siquiera se identifican como agentes del gobierno estadounidense? ¿Cómo se ofrece a dar información sobre las mesas de seguridad a personas que no están plenamente identificadas? ¿Cómo puede ser un canal oficial una llamada telefónica que ella misma reconoce como privada?
El comunicado deja más dudas que respuestas. ¿Por qué la gobernadora está tan dispuesta a hacer lo que le dicen los supuestos agentes? La gobernadora no lo ha aclarado, por lo que entramos al terreno de la suposición. 1. Existe, actualmente, una investigación en contra de la gobernadora por algún delito grave por parte del gobierno estadounidense. 2. Lo hace porque quiere recuperar su visa. Que los audios fueron obtenidos de manera ilegal es obvio, y que posiblemente el contenido esté sacado de contexto es muy probable, pero lo verdaderamente preocupante es lo que se puede inferir de esos audios. O es una persona muy ingenua o tiene cuentas pendientes en Estados Unidos. Ambas situaciones son graves. La defensa de la presidenta a la gobernadora sienta un precedente que puede ser peligroso. El caso suma a la narrativa de un gobierno proveniente del narco, aunque de eso no se hable en ningún audio hasta ahorita, la oposición ha logrado sembrar una sombra de duda en torno a la gobernadora. Por consiguiente, su defensa es para muchas personas vista como “complicidad”. Morena parece no querer ver la realidad. Ahora más que nunca una purga al interior del partido es necesaria. Hay que recordar que la actual gobernadora pertenecía al PAN y ahora, con este escándalo, queda demostrado que en los hechos Marina del Pilar sigue siendo panista dispuesta a vender información de seguridad nacional como una pusilánime, que ante la mínima amenaza es doblegada.
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