El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha decidido que parte de la demanda presentada por Carliz De La Cruz Hernández contra el cantante Bad Bunny seguirá adelante. La controversia se centra en el uso no autorizado de su voz, específicamente por la frase “Bad Bunny, baby”.
La decisión del tribunal permite que De La Cruz Hernández reclame al menos 40 millones de dólares por supuestas violaciones a sus derechos de imagen, derechos morales de autor y daños y perjuicios. Esta cantidad representa lo solicitado en la demanda original y no una multa impuesta al artista.
Detalles del Caso
El caso se origina en una grabación realizada por De La Cruz en 2015, a petición de Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real de Bad Bunny. La frase fue incluida en la canción “Pa’ ti”, lanzada en 2016, y más tarde en “Dos Mil 16”, parte del álbum Un verano sin ti, que salió en 2022.
Según los documentos del caso, antes de la publicación del disco, representantes de Bad Bunny intentaron adquirir los derechos de la grabación, ofreciendo inicialmente 2 mil dólares. Sin embargo, la propuesta no fue aceptada, y su voz fue utilizada en la canción y en otros contenidos relacionados.
En una opinión emitida el 8 de julio de 2026, la jueza asociada Mildred Pabón Charneco del Tribunal Supremo consideró que la interpretación vocal de De La Cruz podría ser vista como una obra original protegida por la Ley de Derechos Morales de Autor. Además, señaló que había suficientes hechos en la demanda para sustentar que su voz fue utilizada sin un consentimiento explícito o implícito.
El tribunal también determinó que puede continuar la reclamación relacionada con el derecho a la propia imagen y el uso comercial de la voz en “Dos Mil 16”. Sin embargo, aclaró que esta decisión no implica que las acusaciones sean ciertas, sino que hay fundamentos jurídicos para evaluarlas en juicio.
No todas las reclamaciones fueron admitidas. El Tribunal Supremo desestimó las acciones relacionadas con “Pa’ ti” por estar fuera de tiempo y mantuvo la desestimación de otras reclamaciones independientes vinculadas a los conciertos del cantante. También se confirmó que el representante Noah Assad Byrne queda fuera del proceso.
A pesar de esta decisión, no significa que Carliz De La Cruz haya ganado el caso ni que Bad Bunny deba pagar de inmediato los 40 millones de dólares. El expediente regresará al Tribunal de Primera Instancia de San Juan, donde se analizarán las pruebas para determinar si hubo violación de derechos y cuál sería la compensación adecuada.
En una opinión disidente, el juez asociado Ángel Colón Pérez argumentó que todas las causas debieron ser desestimadas, considerando que la intervención vocal fue breve y parte de una expresión artística protegida.
Fuente: Plano Informativo

Discussion about this post