Es claro que Morena carece de liderazgo. De ahí la indisciplina, voracidad y excesos de algunos de sus militantes muchos de los cuales, provienen de la alcantarilla del PRIAN. Hay que insistir sobre esto último dado que es origen de que el partido pierda solvencia y prestancia para asumir la importancia que significa en el proceso transformador. Digamos que la organización está convertida en agencia de colocaciones y nada más. Así quienes se ven favorecidos(as) con cargos administrativos o de elección, ciertamente pasan a formar parte de la élite del poder, pero sin mayor compromiso ideológico, valores o convicciones que lo valgan.
En este sentido aceptemos que Doña Claudia no logra poner orden por la sencilla razón de que actúa a otro nivel lo cual significa que la política la concibe diferente a los usos y costumbres de la república. Supone que interactúa con personas que por arte de magia cambiaron la forma de ser y pensar cuando lo que sucede es simulación de la condición humana para seguir siendo lo de siempre respecto de la feroz competencia para lograr espacios aprovechables en su muy personal beneficio o de grupo. Y ni modo que sea invento.
Dícese que el deterioro del partido oficial es evidente. No hay suficiente autoridad moral para hacer frente a los ataques y críticas contra la Señora Presidenta quien, por el contrario, debe tomar el papel defensor en casi todas “las mañaneras” de algunos de sus compañeros sustrayendo valioso tiempo de otras tareas verdaderamente importantes para el país. Quienes dirigen Morena son improvisados(as) muy por debajo del proyecto de nación concebido por AMLO en base a su experiencia y permanente relación con los marginados. En este caso pareciera que la mayoría de los y las que deciden desde las oficinas públicas, incluso desde el Congreso de la Unión y el Poder Judicial, están desconectados de la realidad, salvo honrosas excepciones perdidas en el bosque de la incongruencia.
Ariadna Montiel Reyes, esa tranquila dama de 52 años quizá sea eficaz arquitecta egresada de la UNAM, pero no cuenta con el carisma necesario para mover una organización de las dimensiones de Morena, como tampoco lo tuvo Luisa María Alcalde para el desempeño de tan delicado papel. La o el dirigente deben ser activistas al estilo de López Obrador que desafió y venció al sistema de corrupción del neoliberalismo sin detenerse en las consecuencias de orden personal que podría sufrir. Hay que salir a la calle a defender a la 4T de quienes aprovechan las circunstancias para desprestigiar el nuevo proyecto. Dejar toda la carga a Doña Claudia más que irresponsabilidad huele a traición.
Por otra parte, antes de la medianoche de este martes algo importante debe ocurrir relacionado con el asunto de Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa con licencia, reclamado por EU debido a supuestos delitos derivados de su presunta complicidad con el crimen organizado. Recordéis que el día último del presente mes vence el plazo de extradición exigida por los gringos de la que el Supremo Gobierno se resiste solicitando las pruebas pertinentes mismas hasta ahora
desconocidas. Habrá problemas, eso-que-ni-que. Lo cierto es que Trump no se quedará con las ganas de seguir golpeando a México y a su Presidenta.
Hay opiniones varias sobre lo que pueda suceder en las próximas horas: algunas señalan que finalmente las autoridades cederán a cambio de la entrega de ciertos personajes que con orden de aprehensión en México permanecen protegidos en territorio imperial, entre los que ya sabéis, se encuentra Cabeza de Vaca. Otros díceres aseguran que Rocha Moya acudirá voluntariamente como lo han hecho, escándalo de por medio, otros integrantes de su gobierno que al parecer aportan información comprometedora para salvarse. Sea como fuere hay que seguir los noticieros serios para conocer el desenlace de este penoso y cochino caso.
SUCEDE QUE
Mientras “los ratoncitos verdes” de la “selección” de fútbol sueñan, mister Trump afina la puntería…¡Ay, güey!.
Y hasta la próxima.

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