Julia Roberts, una de las estrellas más brillantes de Hollywood, compartió que filmar La boda de mi mejor amigo fue un auténtico desafío personal. La comedia romántica, dirigida por P. J. Hogan y estrenada en 1997, se convirtió en un gran éxito junto a actores como Dermot Mulroney, Cameron Diaz y Rupert Everett.
La trama de La boda de mi mejor amigo
La película narra la historia de Julianne Potter, una crítica gastronómica que se entera de que su mejor amigo, Michael O’Neal, está a punto de casarse. Convencida de que realmente lo ama, decide hacer lo posible por detener la boda antes de que sea demasiado tarde.
A pesar de ser un éxito en taquilla, con más de 299 millones de dólares recaudados a nivel mundial, el rodaje fue una experiencia complicada para Roberts.
Un momento personal difícil para Julia Roberts
En declaraciones recogidas por AdoroCinema, Roberts recordó que durante la filmación vivía un periodo personal muy doloroso. A pesar de que en pantalla mostraba carisma y energía, por dentro estaba lidiando con problemas emocionales que la dejaban agotada.
“Estaba desconsolada. Tenía que ir al rodaje cada día mientras enfrentaba situaciones difíciles fuera del set”.
El contraste entre su vida personal y el éxito de la película resalta cómo, a menudo, las apariencias pueden ser engañosas. Años después, la confesión de Julia Roberts revela que detrás de las sonrisas más icónicas del cine pueden esconderse momentos de gran dificultad.
Fuente: SensaCine

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